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100 años no es nada

El Gobierno sorprendió con la emisión de un bono a 100 años de plazo. La maniobra, a la que se han animado hasta ahora pocos países, permite mostrar rendimientos a largo plazo que abaraten los rendimientos del resto de las emisiones. El Gobierno aspira además que la emisión exitosa le mejore la nota de crédito. Posibles ganancias para tenedores de bonos.

Sin anunciarlo, el lunes pasado el Gobierno emitió en pocas horas u$s 2750 millones a 100 años de plazo y a una tasa del 7,9% anual. La emisión de un título a tan largo plazo, que tiene una cláusula de recompra para evitar sostener una tasa todavía alta en tanto tiempo, es una maniobra del Ministerio de Finanzas para obtener financiamiento al tiempo que se muestra al mercado una capacidad de obtener fondos que puede hacer caer los costos que paga el país al endeudarse. Esto, en la jerga, anticipa una posible compresión de spreads que no significa otra cosa que potenciales nuevas ganancias para tenedores de bonos en dólares.

México, Irlanda y Petrobras son algunos de los antecedentes de emisores de títulos a 100 años de plazo, a los que esta semana se sumó la Argentina. La colocación de estos papeles no suele conseguir grandes montos de financiamiento, son más que nada una demostración de fuerza por parte de los emisores. Entre otros motivos, porque la posibilidad de conseguir financiamiento a tan largo plazo demuestra a inversores y calificadoras de riesgo un nivel de solvencia que no puede pasar desapercibido.

En principio, operadores del mercado esperaban el día de la emisión que el título a 100 años comprima su rendimiento en 40 puntos básicos en sus primeros días en el mercado. Esto es que la tasa de rendimiento caiga 0,4 puntos porcentuales debido a una suba de precios. Eso en sólo unos días, pero la compresión debería ser mayor en el tiempo si no surgen cisnes negros.

Lo interesante de esa baja de tasas resultado de la demostración de fuerza del Gobierno es que debería trasladarse a “toda la curva”, es decir, a los 11 bonos soberanos en dólares que tiene el país en el mercado. Bajas de tasas, de nuevo, son subas de precio para esos papeles. Los que tienen bonos en dólares deberían estar contentos.

Por último, la demostración de fuerza que implica emitir a 100 años tiene otros destinatarios: las calificadoras de riesgo. El lunes, especialistas y operadores señalaban que el costo de financiamiento que consiguió la Argentina era contradictorio con su nota de riesgo del orden de B, según la agencia calificadora, mientras que el buen desempeño del bono debería forzar subas en las notas de riesgo. Más buenas noticias para los que invierten en deuda en dólares.