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Actuó el Central y el dólar alcanzó un techo

Finalmente, el  Banco Central actuó la semana pasada con decisión para cambiar la dinámica de un mercado cambiario que se movía en una sola dirección. Vendió más de u$s 300 millones de reservas para frenar la suba de la divisa y, al menos en el corto plazo, todo indica que no puede superar el techo marcado por el Gobierno. Riesgo electoral aparte, el dólar ya no traería más novedades

El Banco Central intervino con fuerza en el mercado cambiario a fines de la semana pasada y, por los movimientos posteriores que se vieron en el mercado, pareció convencer a los inversores respecto a que la escalada que protagonizó la divisa en los últimos tres meses llegó a su final. Al menos en el corto plazo, y de no mediar novedades electorales inesperadas, el dólar no tiene elementos con los que superar el techo de $ 18 marcado por la autoridad monetaria.

Las perspectivas para la divisa estadounidense en el mercado cambiario dependían de la intervención del sector público. Antes las subas de precio que protagonizó la divisa, el mercado había reaccionado con el apuro de los compradores por hacerse de divisas –el avance garantizaba que, siempre, era más barato comprar hoy que mañana- y la parsimonia de los vendedores por deshacerse de las mismas –a la inversa, un día esperado era un día ganado en materia de precio. Por eso se necesitó de una señal del Gobierno para volver a sentar a la mesa a ambas partes en condiciones de igualdad.

El Banco Central vendió u$s 305 millones en el mercado cambiario cuando el dólar estaba en $ 18 y mostró señales de estar dispuesto a volver a intervenir. Eso permite a los vendedores saber que en la brevedad no habrá un precio más alto para aprovechar, con lo cual hacer una venta hoy equivale a garantizar un precio máximo en varios meses. Esa oferta, por su parte, sería la encargada de mantener al dólar calmo ahora que ningún comprador se atrevería a pagar por encima de lo que marcó el Central, ya que una nueva intervención oficial haría que la operación haya resultado demasiado cara.

Pero más allá de las divisas oficiales, hay otro elemento que debería jugar a favor de un dólar más tranquilo para lo que queda del año. Y ese es el flujo esperado de ingreso de divisas de deuda, el factor que estuvo atrás de la apreciación cambiaria en la primera mitad del año. Para los cinco meses que quedan de 2017, están previstas emisiones de deuda por u$s 5400 millones sumando el sector privado y el público. Un flujo que sin ser de un tamaño descomunal bien puede ayudar a torcer la balanza en favor de otros activos, como las colocaciones a tasa en pesos.