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Ahorristas van a bonos de mediano plazo para cubrirse en dólares

Los movimientos de fin de año del dólar despertaron el apetito por activos nominados en dólares. La estrategia de cobertura preferida en estos días es la de ir a bonos de mediano plazo, con vencimiento hasta 2024, donde la volatilidad del precio de los bonos es menor y la liquidez es tan importante que se puede salir de la inversión rápido en caso de necesitar los dólares.

El Bonar 2020 y el Bonar 2024 entre otros papeles nacionales y provinciales de mediano plazo están capturando buena parte de las coberturas cambiarias de inversores que se pasaron todo el año ganando con las tasas de Lebac y bonos en pesos ajustados por inflación.

Los inversores han recurrido a estos papeles como cobertura cambiaria tras la elección de Donald Trump en los Estados Unidos, tan es así que sus precios subieron mientras los bonos de todo el mundo a otros plazos caían.

Ante la suba del 4,5% que mostró el dólar en noviembre, inversores empezaron a mover parte de sus carteras a activos en dólares. Cuanto más conservadores los inversores, más corto es el plazo que eligen. Por ejemplo, el título Bonar X que vence el año próximo cotiza casi a su precio de vencimiento, es decir, rinde apenas 0,1% anual de aquí a su último pago de abril. Esto quiere decir que ese papel ya recibió muchas apuestas de inversores conservadores que, prácticamente, pagaron el precio spot por cada dólar que van a cobrar en abril.

A medida que uno se aleja en la curva, los rendimientos se estiran. El Bonar 2018 rinde 2,7% anual de aquí a su rendimiento (poco atractivo si se tiene en cuenta que hoy y mañana el Tesoro licita letras al 120 días que pagan 3% anual), el Bonar 2020 4,3%, el Bonar 2024 5,6%.

Los rendimientos se calculan en base al precio actual y el resultado en dólares que se extrae cada año si se espera hasta el vencimiento del bono. Sería como un plazo fijo en dólares, sólo que paga entre 3 y 8 veces más que un banco. En caso de necesitar el dinero antes, para enfrentar algún gasto, estos papeles se pueden vender a cambio de dólares o de pesos en el mercado secundario, según se necesite, con sólo solicitarlo a su bróker.

La gran ventaja de los bonos es que están exentos de Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales cuando los que los toman son personas físicas. De esa manera, se puede tener una cartera balanceada entre inversiones en pesos y en dólares al tiempo que se administra los costos fiscales.