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Apuesta por el largo plazo: la calificación argentina

Cuando la inversión no tiene por destino un gasto eventual o un objetivo cercano, se puede apostar por plazos más largos. Ante la alternativa de ir a ladrillo o al mercado de capitales, por montos más chicos y con mejor liquidez, los bonos argentinos en dólares ofrecen la posibilidad de apostar por subas de precio. Las perspectivas de mejoras en la calificación de la deuda ofrecen esa posibilidad

El consenso de los economistas indica que este año la Argentina lograría un crecimiento de entre 2,5% y 3,5% del PBI, acompañado por –esta vez si- una reducción en el peso del déficit fiscal en las cuentas públicas, buena performance exportadora, acceso franco a los mercados de deuda y un stock saludable de reservas del Banco Central. Todos estos elementos eran los que faltaban para que el país mejorara su calificación ante las agencias de riesgo crediticio y, de confirmarse ese panorama, las ganancias para quienes tienen en sus manos los títulos en dólares de mediano y largo plazo pueden ser importantes.

Un título de mediano plazo como el Bonar 2020 rinde hoy 4,7%, es decir, quien lo compre hoy y lo mantenga hasta su vencimiento dentro de tres años –cobrando cada pago de capital e intereses- obtendrá un resultado idéntico a colocar un plazo fijo en dólares que paga 4,7% cada año. A plazos más largos, lo mismo pasa con el 6,01% que paga el Bonar 2024 o el 7,79% que rinde el Discount en Dólares Ley Nueva York.

Pero esa es una forma de ver a la inversión, la más conservadora. La otra forma de verla es apostar por la evolución del precio del bono en la medida en que el riesgo argentino vaya cayendo. Y uno de los motivos que más taxativamente puede recortar el riesgo local es una mejora en la nota que ponen las calificadoras de riesgo al país.

Fitch y Standard & Poor’s califican hoy a la Argentina con una B (Moody’s con un B3). Otros países de la región que encararon reformas económicas como las que empuja hoy el Gobierno argentino alcanzaron notas mejores, como BB (Bolivia, Paraguay y Brasil) o BBB (Colombia, Uruguay y Perú). La apuesta, entonces, es política: quien crea que Argentina podrá transitar el camino recorrido por sus vecinos tiene mucho que ganar sólo a cambio de algo de paciencia.

Los países calificados con BB emiten bonos cuyas tasas rinden en torno al 5% y 5,50% anual, mientras que los calificados con BBB están alrededor del 4% y  4,5%. Los bonos pagan una tasa que va en función de su precio: cuanto más bajo el precio, más alta la tasa y viceversa (porque son activos de renta fija, es decir, pagan intereses y capital en forma predeterminada, cuando más barato se los compre mayor será el rendimiento). Así, una compresión de las tasas que pagan los bonos argentinos del orden de los 2 a 3 puntos porcentuales generaría importantes ganancias para los tenedores de bonos argentinos.

Y en un escenario pesimista en el que la suba de rating se postergara, todavía quedan los resultados que ofrecen hoy esos papeles, a tasas de rendimiento anual que aventajan en unos dos a tres puntos anuales el 2,5% anual que resulta como rendimiento de un departamento en alquiler.