Alternativas legales para comprar más de 10.000 dólares por mes

Los controles de cambio impuestos el domingo dejan bastante margen para dolarizarse, aunque no libertad absoluta. Y en el caso de empresas, por pequeñas que sean, la posibilidad de comprar divisas para atesoramiento es cero. Sin embargo, existen formas de ahorrar en dólares más allá de los límites regulatorios sin violar la ley ni ir al mercado informal. Los bancos no pueden ofrecerlo, sólo sociedades de Bolsa.

Ante la crisis de confianza posterior a las PASO el Gobierno debió dar el brazo a torcer e imponer controles cambiarios para intentar frenar la volatilidad del dólar. Los límites establecen que las personas humanas no podrán comprar más de u$s 10.000 al mes para atesoramiento, mientras que las empresas directamente no podrán ir al mercado cambiario a invertir en moneda dura (si podrán comprar divisas para pagar importaciones, deudas en moneda extranjera y otras necesidades operativas, previa autorización). Sin embargo, el “cepo blando” macrista deja abiertas alternativas legales para invertir en dólares sin pasar por bancos ni casas de cambio. Y, además, sin tener que esconderse de la AFIP en una cueva.

Con la imposición de controles de cambio vuelven a aflorar tipos de cambio paralelos que se mueven a precios parecidos al del célebre “blue”. La diferencia es que, a diferencia de las operaciones en el mercado informal, estos tipos de cambio paralelos permiten comprar dólares sin violar la Ley Penal Cambiaria ni tener que esconderse de la AFIP.

Algunas de esas alternativas se hicieron conocidas durante el cepo cambiario 2011-2015. Hablamos del dólar implícito en activos financieros, cuyas dos variantes son el “dólar MEP” y el “dólar contado con liquidación”. Más allá de su aparente complejidad técnica, se trata de operaciones sencillas que las sociedades de Bolsa directamente ofrecen como alternativas para comprar dólares al alcance de cualquier empresa o individuo necesitado de comprar más de u$s 10.000 en un mismo mes.

Estos tipos de cambio están implícitos en activos financieros porque, muchas veces, bonos y acciones tienen cotizaciones en pesos y en dólares, tanto en el mercado local como en el exterior. Si un mismo bien tiene un precio en pesos y otro en dólares, alcanza con dividir el precio en pesos por el precio en dólares para obtener una cantidad de pesos por dólar implícito en esa diferencia. Como las normas cambiarias no pueden impedir comprar y vender activos financieros libremente, la operatoria es perfectamente legal.

La operatoria más accesible para ahorristas y empresas locales es la que en la jerga se conoce como “dólar MEP”. Para comprar dólares por esta vía, o para venderlos por encima de su valor en el mercado oficial, se recurre a las cotizaciones locales de bonos soberanos en dólares. Los títulos públicos cotizan en la Bolsa de dos maneras. La opción en pesos y la opción en dólares, que se reconoce por la letra “D” al final del ticker (etiqueta) con el que se denomina a un bono.

Así, por ejemplo, el Bonar 2024 cotiza en pesos bajo el ticker AY24 y en dólares como AY24D. Cuando un ahorrista o empresa local quieren invertir en dólares, sólo tiene que usar pesos para comprar AY24 e, inmediatamente, ordenar a su broker que venda esos bonos a cambio de dólares a través de la cotización del AY24D. Es decir, compra un bono con pesos y lo vende a cambio de dólares.

A principios de esta semana, el MEP estaba en $ 60,03, $4 más que la cotización mayorista y en línea con el promedio minorista de bancos.

El dólar contado con liquidación, por otra parte, es una operatoria idéntica pero con liquidación en el exterior, típicamente en los Estados Unidos. Por eso se lo llama también “cable”, ya que permite transferir dinero fuera del país. Para poder hacerlo es necesario contar con una cuenta afuera, es decir, es algo más complejo que el MEP, aunque el principio sea el mismo.

La diferencia en el caso del dólar cable es que luego de comprar un bono (o, en este caso, una acción que cotice en pesos a nivel local y en dólares en Wall Street) no se los vende a través de la operatoria local en dólares sino que se los transfiere al exterior para su venta.

Para limitar el uso de las cotizaciones del dólar implícitas en activos, las normas cambiarias anunciadas el domingo incluyeron una cláusula que impide a entidades reguladas por el Banco Central operarlo. Tanto bancos como casas de cambio quedaron impedidos de ofrecer esta alternativa a clientes. Esto es porque las entidades reguladas podían tomar dólares en el mercado oficial para sostener la operatoria y, así, afectar las reservas internacionales.

Pero las sociedades de Bolsa quedaron libres de ofrecer el servicio dado que cuando se realiza entre ellas no hay impacto en reservas. Tanto dólar MEP como contado con liquidación necesita de dos partes, alguien con pesos que necesite dólares y alguien con dólares que necesite pesos, sin operar contra las tenencias del Banco Central. Con estas compras de divisas no hay “salida” ni “fuga” de dólares, ya que el ahorrista que compra toma dólares de otro privado que a su vez se pesifica. No hay daño alguno a la estabilidad financiera del país.

Es así que sólo las entidades no reguladas por el Banco Central pueden hacerlo.