Artillería pesada para el tramo final del año electoral

Artillería pesada para el tramo final del año electoral

El FMI dio a conocer su staff review de junio, en el que hizo varias modificaciones al acuerdo con la Argentina. Entre otras cosas, liberó las manos del Banco Central para intervenir en el mercado de futuros, algo que seguía limitando. La entidad no mirará las elecciones cruzada de brazos

 

A principios de esta semana se conoció la cuarta revisión del acuerdo stand by entre la Argentina y el FMI, uno de los mecanismos habituales de seguimiento del programa de estabilización. La principal novedad que dejó el documento es que finalmente el Fondo entendió el rol que tiene la cotización del dólar en la Argentina, por lo que dio mucho más margen de acción al Banco Central para actuar en caso de que el dólar vuelva a moverse al alza en forma sostenida.

 

Desde el 29 de abril pasado que el Central recuperó la capacidad de intervenir en el mercado cambiario, algo que estaba vedado por el esquema acordado con el propio Fondo en un principio. Sin embargo, aunque ahora tiene pleno uso de sus reservas, el banco se consiguió más munición para enfrentar sacudones cambiarios en caso de que aparezcan.

 

Hasta ahora, el FMI sostenía un límite muy pequeño para la capacidad de intervención del Banco Central en el mercado de futuros de dólar. Le permitía a la entidad mantener una posición vendida -la que acumula cuando intenta frenar la suba de la divisa- de no más de u$s 1000 millones en contratos. Desde la última revisión, el FMI autoriza que el Central acumule posiciones vendidas por hasta u$s 3600 millones.

 

Pero no sólo el tope admitido por el Fondo se suma al poder de fuego. Según datos del propio BCRA, la entidad aprovechó la calma cambiaria iniciada en abril para operar fuerte en el mercado de futuros, pero a contramano. Mientras todo el mercado tomaba pesos para hacer tasa, el BCRA iba en la dirección contraria y acumulaba posiciones compradas en dólares.

 

Según surge de la información más actualizada de los balances del BCRA, la entidad acumula una posición comprada por u$s 3000 millones en contratos. Esa posición comprada, ahora que el tope a la posición vendida es de u$s 3600 millones, es poder de fuego puro y duro. En caso de regreso de la volatilidad cambiaria, el BCRA tiene margen de acción para mover al mercado por u$s 6600 millones hasta alcanzar el tope impuesto por el Fondo.