¿Hay un problema con las Leliq?

¿Hay un problema con las Leliq?

Un comentario del candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, respecto a la posibilidad de financiar mejoras para los jubilados recortando intereses de Leliq disparó un debate sobre la sostenibilidad de las letras que reemplazaron a las Lebac. La preocupación parece válida, dado el antecedente de 2018, pero también prematura. Mucho depende de la dinámica que tomen en los próximos tiempos

 

En un intento por empujar temas económicos al centro de la escena electoral, el terreno en el que peor le va al Gobierno en la consideración de los votantes, el candidato de Frente de Todos Alberto Fernández dijo que “dejaría de pagar” los intereses de las Leliq para financiar una mejora en las jubilaciones. El comentario tuvo que ser rápidamente aclarado, porque implicaba un impago, a una reducción de tasas y a toda clase de críticas respecto de la sostenibilidad del esquema monetario y su instrumento principal, las Letras de Liquidez a una semana.

 

La propuesta de Fernández pasó sin mucho análisis. Desde el vamos, los costos que suponen las Leliq para el Banco Central no tienen relación alguna con los ingresos del Tesoro, el bolsillo del que sale el dinero para pagar -por ejemplo- jubilaciones. Y utilizar financiamiento monetario ahorrado por pagar menos intereses para fondear al fisco, si bien es algo que se ha hecho en el pasado, hoy es prácticamente imposible porque el acuerdo con el FMI lo impide. Quien lo hiciera, debería enfrentarse a vencimientos inmediatos por más de u$s 50.000 millones con el organismo, en caso de caerse el acuerdo. Un tiro en los pies.

 

Pero la bala de la oposición hizo alguna mella, ya que puso en la agenda un stock de Leliq que crece a mayor velocidad de la deseada porque el Banco Central no logra bajar la tasa y los intereses son altos.

 

Para empezar, una explicación escueta. Las Leliq son emisiones de deuda que el Banco Central emite para mantener dinero fuera del sistema. Cuando los bancos las suscriben, para colocar sus depósitos a una tasa, la autoridad monetaria mantiene ese dinero fuera de circulación, reduciendo la cantidad de pesos en la economía.

 

Ahora bien, ¿dónde estamos con el stock de Leliq? La mejor forma de evaluarlo es comparar con la experiencia previa, el stock de Lebac. Las Leliq y las Lebac son pasivos, deudas, remuneradas del Banco Central, así como el dinero que circula es un pasivo a tasa cero. El pasivo del Central antes de la crisis de 2018, a enero de ese año, rondaba 19 puntos del PBI. Hoy, después de la devaluación del año pasado que licuo el valor en dólares de esos pasivos, esa parte del balance del Central está por debajo de 7 puntos del PBI. Esto es porque la base monetaria, parte del pasivo, se contrae.

 

¿Pueden las Leliq crecer hasta convertirse en un problema? Sin dudas. La diferencia, en todo caso, está en la velocidad a la que crezca su stock. Los números plasmados más arriba muestran que queda mucho camino por recorrer hasta encontrar una situación de vulnerabilidad similar a la de 2018.

 

Lo que miran los especialistas son dos cosas. Una, que el Central pueda eventualmente bajar las tasas para reducir la velocidad de crecimiento del stock. A mayor tasa, el pago de intereses por las Leliq es más importante y esos pesos pagados obligan a emitir más Leliq para evitar que ese dinero se vuelque a la calle (con impacto en dólar e inflación). Si la tasa bajara, por ejemplo ante un shock de confianza electoral, esa velocidad de crecimiento se reduciría.

 

Pero eventualmente, además, ese stock tiene que ser desarmado. Para ello, el Gobierno necesita de un escenario en el que no sea necesario emitir Leliq para sacar de la calle cada peso nuevo. Es decir, que la demanda de personas y empresas por pesos crezca. Para eso, lo que necesita el Central es una reducción significativa de la tasa de inflación y de los temores de suba del dólar que permita ir volcando pesos a la economía, deshaciendo Leliq.

 

Ese escenario, aunque demasiado virtuoso para imaginar en días pre electorales, se puede concretar perfectamente si el esquema monetario logra desacelerar a los precios en un contexto de extensión del acuerdo con el FMI y repunte de la economía que haga que, por ejemplo, los bancos prefieran usar una mayor parte de sus depósitos para otorgar créditos en lugar de inmovilizarlos en Leliq.