No más encuestas, ¿qué esperar de las PASO?

No más encuestas, ¿qué esperar de las PASO?

La ley electoral le impide a los medios de comunicación publicar encuestas esta semana, aunque estarán circulando entre privados. Pero a falta de nuevos datos públicos, bueno es hacer un repaso de qué se cree saber hasta hoy y qué esperar para las elecciones primarias del próximo domingo.

 

Durante esta semana la ley electoral prohíbe publicar encuestas a los medios de comunicación, por lo que la avalancha de datos contradictorios que vimos hasta ahora se detendrán. Es un buen momento para repasar qué información volcaron las encuestadoras y cómo está trazado el tablero para el domingo.

 

Las decenas de mediciones de intención de voto, con matices, supieron mostrar una tendencia de cara a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias de este domingo 11 de agosto. El oficialismo, muy complicado en sus chances electorales en abril pasado, recuperó terreno a toda velocidad luego de que a fines de ese mes el Banco Central volviera a contar con la posibilidad de intervenir en el mercado cambiario con sus reservas y calamara, así, los vaivenes del dólar.

 

El repunte oficialista es entonces un dato certero, lo que es difícil de precisar es su magnitud. Lo que sabemos es que la pulseada final, que puede extenderse hasta noviembre en caso de ballotage, arranca ya mismo. En todos los sondeos el 80% de los que contestan se inclinan por votar a las fórmulas Macri-Pichetto o Fernández-Fernández, la polarización está instalada. Una estrategia que, en principio, el Gobierno buscó.

 

El otro consenso, que todavía tiene que pasar por la corroboración de las urnas, es que lo esperable es una ventaja para la oposición en la primera instancia. Las PASO suelen atraer menos votantes que las elecciones generales, en particular esa menor participación se da entre las personas de mayor edad, que tienden a ser favorables al oficialismo. Además, la poca intención de voto que tienen los candidatos alternativos como Roberto Lavagna o José Luis Espert bien puede tender a licuarse en octubre en la medida en la que los votantes se resignen al “voto útil” entre las listas con verdaderas chances de victoria.

 

La diferencia en las PASO, sin embargo, bien pueden ser revertidas más adelante por el Gobierno, en especial en un eventual ballotage.

 

En ese contexto, se pueden trazar un tablero para estas PASO de acuerdo a la distancia que haya entre las dos listas principales.

 

Una ventaja oficialista o un segundo puesto con no más de 2-3 puntos porcentuales de diferencia va a ser leído por el mercado de una manera positiva, porque el margen para recuperarse en instancias posteriores es amplio para el Gobierno.

 

Entre 3 y 5 puntos de distancia en favor de Fernández-Fernández, por otro lado, serían una señal de alerta para los activos locales, mientras que una ventaja aún mayor directamente rompería con el consenso de los analistas.

 

En este contexto, las elecciones en Buenos Aires también serán seguidas bien de cerca. María Eugenia Vidal, la candidata más potente del oficialismo, puede tener dificultades por dos factores. Primero, porque al compartir la lista con Mauricio Macri sufre todo el castigo de los distritos del conurbano que más están sufriendo el parate económico. Y, segundo, porque el distrito no tiene ballotage: un voto de diferencia puede definir la elección de octubre.