¿Qué hacer con los bonos en cartera?

¿Qué hacer con los bonos en cartera?

Tras las bajas en los precios de los activos argentinos de la semana pasada, la pregunta que queda para los inversores es qué hacer con las tenencias. Antes de hacer una venta apresurada, conviene revisar cuál es el rendimiento que se obtuvo por inversiones pasadas, calculando pagos de intereses ya percibidas y por percibir. A la hora de reacomodar la cartera, conviene apostar por bonos de largo plazo que de corto y mediano.

Los bonos soberanos argentinos sufrieron bajas considerables en los días posteriores a las PASO, pero con suerte diversa según el título del que se trate y de su plazo. A la hora de repensar las carteras de inversión luego del resultado electoral totalmente en contra de lo esperado, lo recomendable es analizar la historia de cada inversión individual en la cartera propia. Y si, la preferencia es por vender la posición, también conviene priorizar conservar los papeles de más largo plazo por sobre los de corto.

Lo primero para el inversor es hacer un repaso de la historia de cada inversión. Esta revisión depende mucho del momento en que se compró un bono. Por ejemplo, si un ahorrista invirtió en un bono determinado dos años atrás y, teniendo en cuenta los pagos de cupón pasados más el valor actual de mercado de hoy, puede calcular cómo está respecto de la inversión original. En muchos casos, ese rendimiento puede dar un valor muy cercano a un equilibrio, un empate. 

En ese caso, es recomendable estar atento a movimientos del mercado si se quiere cerrar la posición con una venta, de manera tal de hacerlo en un día de repunte de los precios para asegurar el resultado equilibrado.

En cuanto a la decisión de conservar bonos en cartera, no todos los bonos cuentan la misma historia. Y requieren cada uno su propia estrategia.

Ante bonos de corto plazo, que vencen el año que viene o hasta 2024, una de las estrategias posibles es quedarse el papel para esperar el pago final de capital e intereses. No es una estrategia sin algo de riesgo, en caso de una reestructuración de deuda ordenada por el FMI, pero es la mejor chance de percibir el valor total del bono sin aceptar pérdidas.

En caso de rebalancear la cartera, a los precios que muestran hoy los títulos soberanos, lo más conveniente es conservar los papeles de más largo plazo. Esto es porque los bonos de largo plazo son los que están operando más cerca de un “valor de recupero”, esto es, del precio al que se ubicarían en caso de una reestructuración de deuda con el FMI.

En el caso de Letes en dólares y Lecap en pesos, las pérdidas de estos activos en cuanto a su valor de mercado no deberían ser tomadas muy en serio por los inversores. Sobre todo si su plazo de vencimiento es cercano. Por más que el precio en el mercado secundario de una Lete en dólares haya bajado, al día de su vencimiento pagará el 100% de su valor, con lo cual no conviene liquidarlas.

De hecho, una estrategia conservadora en caso de un rebalanceo de cartera perfectamente puede incluir Letes que vencen este año, además de cauciones en dólares y otros activos seguros en moneda extranjera.