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Bonos cortos en dólares siguen atractivos

Los primeros días de la nueva política monetaria están teniendo, hasta ahora, éxito en calmar las variables nominales. Sin embargo, el apetito por el dólar sigue intacto entre los ahorristas y el contexto externo siempre conlleva riesgos. En esa línea, con los pagos de corto plazo apuntalados por el acuerdo con el FMI, la apuesta por bonos cortos implica bajo riesgo y altos rendimientos.

Las decisiones de inversión siguen signadas por la cautela y, aunque hay elementos como para justificar apuestas por activos en pesos, también se pueden encontrar fundamentos sólidos para mantener una parte importante de la cartera en activos en dólares. Dos elementos ayudan a explicar esta preferencia: la garantía que implica el apoyo del FMI para los pagos de deuda de más corto plazo, con una esperable suba de precios de esos papeles en las próximas semanas, y la posibilidad siempre presente de que se hagan realidad nuevas turbulencias internacionales.

Los títulos soberanos en dólares de corto plazo están en una lenta recuperación desde que se confirmó el segundo acuerdo con el FMI. Las dudas respecto del programa financiero 2019 y 2020 quedaron despejadas y, de esa manera, los precios de los bonos más cortos -los que están más directamente beneficiados por el paquete de apoyo- empezaron a subir desde niveles bajos.

La apuesta en este caso consiste en esperar que esa suba continúe en las próximas semanas. Los títulos argentinos que vencen hasta 2024 supieron ofrecer, prácticamente todos, rendimientos de más de 10%, o 12% en los plazos más largos, durante el último tramo de la corrida cambiaria. Hoy, esos rendimientos cayeron a un dígito en la mayoría de los casos. Esto es porque el rendimiento es la inversa del precio: cuanto más barato está un bono, mayor es la ganancia que se obtiene al vencimiento si se los compra en un momento determinado.

Con la mejora del clima los rendimientos se contrajeron, pero siguen atractivos. Así, se puede aspirar a un resultado del 6,09% anual comprando el Bonar 2019 -muy similar a una Lete- , del 8,91% con el Bonar 2020 o del 8,20% con el Bonar que vence en 2021. También del 10,31% en el caso del Bonar 2020. Son todos papeles que vencen durante la duración del acuerdo vigente con el FMI, con todos sus pagos garantizados.

Un poco más allá de ese plazo, el bono más negociado del país es el Bonar 2024, con un rendimiento del 10,64%.

Con el paquete de ayuda concentrado en el corto plazo, la apuesta del ahorrista consiste en esperar que esos rendimientos bajen en el corto plazo, es decir que los precios de esos bonos suban. Así, en caso de querer esperar el vencimiento del papel se percibe el rendimiento ya mencionado. Y en caso de querer salir de esos bonos antes, se pueden vender a diario en el mercado con una ganancia, dado ese escenario esperado de suba de precio.