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¿Cae un activo? Excelente, momento de entrar

En muchos aspectos, la inversión funciona a contramano de lo que hace la mayoría de los ahorristas. Lo normal es que el inversor siga a las tendencias del momento y se suba a los activos que captan la atención de sus pares y medios de comunicación. Sin embargo, la forma más conveniente de invertir no es esa: esperar una baja de un activo que nos gusta es lo más recomendable. Dos ejemplos cercanos.

Los argentinos estamos acostumbrados a seguir a la manada en materia de inversiones. Abandonamos los bancos cuando las tasas llevan meses en baja, nos agolpamos a comprar dólares cuando más caros están y vamos a los bonos soberanos en los últimos meses, cuando ya tienen poco para dar. Unos pocos meses en el mercado de capitales alcanzan para aprender que la forma de usar los ahorros es la contraria. Dos ejemplos cercanos, uno de la semana pasada y otro de agosto ilustran sobre esto.

La semana pasada un inversor institucional importante se puso a deshacer posiciones en bonos argentinos. Por un cambio en su estrategia, se deshizo de títulos a 10 y 30 años con tanta mala suerte que no se trataba de un día de mucha demanda. El resultado fue que los precios de esos bonos  empezaron a bajar, pero la baja duro muy poco. Los inversores más seguidores del mercado detectaron la baja y la corrigieron en pocas horas. ¿Por qué? Porque le tienen fe a esos bonos y estaban a la espera de una oportunidad para comprarlos baratos. Así, por ejemplo, títulos que rendían 6,9% anual les pagaron más de 7% a estos oportunistas.

Mas allá de que parezca un ejemplo lejano a la cotidianeidad de inversores minoristas, no deja de ser útil para tomar como referencia. Cuando un operador hizo la tarea, analizo un activo y decidió que le gusta para invertir en él, no movió el dinero de repente. Esperó a un mal día para el activo de su preferencia y lo volvió doblemente atractivo.

De la misma forma puede invertir hasta el más pequeño de los ahorristas. Un ejemplo de esto se vio en agosto pasado, cuando la Corte Suprema de Justicia frenó un aumento a la tarifa de gas domiciliaria. Las acciones de empresas energéticas, hasta entonces muy beneficiadas por las políticas del Gobierno, se desplomaron en un sólo día. Desde hacía meses que asesores y medios hablaban maravillas sobre las perspectivas a futuro de estos papeles. ¿Todo había cambiado en un solo día? Muchos decidieron que no.

Ya al día siguiente las compras eran masivas y las acciones empezaban a rebotar. Desde el fallo hasta nuestros días, cuando los aumentos fueron reformulados y vueltos a poner en marcha, están varios puntos por encima del nivel que mostraban antes del revés judicial. La baja, otra vez, fue señal de ingreso para aquellos que venían mirando las acciones del sector y que tenían preferencia por ellas, pero esperaban una excusa para volver a apostar.