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Cambios en la política anti inflacionaria: ¿adiós a las Lebac?

Las letras que emite el Banco Central para regular la masa monetaria fueron una de las inversiones estrella del año pasado porque mantuvieron siempre una tasa por encima de la inflación, es decir, ayudaron a proteger al ahorrista. Este año, la autoridad monetaria empezará a usar la tasa de pases para combatir la inflación, pero eso no quita que se pueda seguir ahorrando en Lebac.

Con el arranque del nuevo año el Banco Central empezó formalmente a aplicar un régimen de metas de inflación. La autoridad monetaria se comprometió a mantener una tasa de interés de referencia por encima de las expectativas futuras de inflación hasta tanto lograr que los precios moderen su velocidad de avance del 20% actual a entre 12% y 17% en los doce meses de 2017. La novedad, además del comienzo del régimen, es que la tasa de referencia ya no será la Lebac de 35 días de plazo –como en 2016- sino una tasa de pases a 7 días que sólo operan los bancos. Eso no quita que la Lebac sobreviva como alternativa de inversión, pero sí que su tasa puede ser más volátil de acuerdo a la demanda que haya por esos papeles.

El año que pasó fue el de mayor estrellato para los papeles que desde hace años emite semanalmente el BCRA. El sentido de las Lebac es el de regular la masa monetaria. Cuando hay pesos excedentes en la calle, el BCRA les coloca Lebac a los bancos a cambio de ese dinero en exceso, de manera tal que la demanda y la oferta de dinero se emparejen, evitando así una escalada inflacionaria.

Pero ese rol algo oscuro o técnico de la Lebac pasó a segundo plano cuando el año pasado la autoridad monetaria decidió acortar los plazos de las letras (la más corta pasó de 90 a 35 días de plazo) y utilizar la letra a 35 días como su tasa de referencia camino a la adopción de un régimen de metas de inflación.

La tasa de referencia tiene por particularidad que es sostenida con rigidez por los bancos centrales, así por plazos unos días mayores a los de un plazo fijo tradicional, los ahorristas pudieron garantizarse tasas en pesos que en algunos momentos del año llegaron al 38% anual.

Desde ayer martes, el BCRA cambió su tasa de referencia de la Lebac a 35 días a los pases pasivos a 7 días, instrumentos que sólo operan bancos. El movimiento, sin embargo, no supone el final de la Lebac como alternativa de inversión, pero sí una relativización de su rol como garantía de tasa.

Ya que el BCRA no se ve obligado a ofrecer una tasa de Lebac por encima de las expectativas de inflación –eso queda para la tasa de pases, referencia- el rendimiento de las letras podrá variar más de acuerdo a la oferta y demanda que haya de esos papeles. Si la demanda se mantiene estable, la tasa de la Lebac estará en línea con la de referencia, con un ajuste por plazo. Pero si las suscripciones de letras son masivas, ese rendimiento puede bajar.

Con lo cual, para hacer tasa este año va a haber que afinar el lápiz y mirar el mercado secundario –las Lebac se empezarán a licitar mensualmente, en lugar de semanalmente, con lo cual se espera que crezca la compra y venta de letras ya emitidas- y a otras alternativas en pesos, como bonos atados a la tasa Badlar y al CER, que ajusta por inflación. Las acciones, sin embargo, son la opción preferida de quienes creen que 2016 fue el año de la tasa en pesos y que eso quedó en el pasado.