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Diciembre con dólar a $ 30, inflación al 32% y tasas al 35%

Las expectativas del mercado que surgen de la encuesta mensual del Banco Central arrojan que los analistas prevé que el dólar suba 11% más este año, señal de que parte de los ahorros tienen que estar en esa moneda. Con una inflación que rozará el 32% la indexación también es una alternativa y, con tasas en pesos por las nubes, también vuelve el atractivo del carry.

El Banco Central publicó la semana pasada su Relevamiento de Expectativas de Mercado. Los especialistas que responden a la encuesta mensual de la autoridad monetaria -bancos, fondos de inversión y consultoras- señalaron un aumento en sus expectativas de inflación, una corrección al alza de sus previsiones para el precio del dólar a fin de año y tasas en pesos sostenidas, en medio de una corrección a la baja del nivel de actividad. Para los ahorristas, esto señala la necesidad de conservar parte de los ahorros en activos en moneda extranjera, pero también conservar porciones de la misma en apuestas por bonos ajustados por inflación y tasas en pesos de corto plazo, sobre todo para el manejo de excedentes de liquidez.

Las previsiones de dólar que surgen de la mediana de expectativas de los jugadores del mercado encuestados por el Banco Central mostraron que se espera una suba mayor del dólar a la planificada un mes atrás. Ahora, el consenso de mercado señala que el dólar terminaría 2018 en torno a los $ 30,50, desde el $ 30,30 en el que se ubicaba a principios de julio. El ritmo de aumento de las previsiones para el dólar marca que, al menos a ojo de los especialistas, la mayor parte de la suba del dólar ya se concretó, aunque el precio debería seguir hacia arriba de la mano de la suba del nivel general de precios.

Las posiciones en activos en dólares, como bonos soberanos y letras del Tesoro en moneda extranjera, pasan a ser esenciales en las carteras de los ahorristas. Sobre todo como apuestas de mediano a largo plazo. Para el cierre de 2019 se espera que el dólar quede en torno a los $ 36.

En segundo lugar, como consecuencia de las turbulencias cambiarias, la mediana de expectativas de inflación también se movió al alza. Pasó del 30% acumulado a diciembre en la encuesta de junio al 31,8% para la misma fecha en la previsión de julio.

Como ya consignamos en envíos anteriores, esto sugiere la oportunidad que representan los bonos ajustados por CER, que siguen al índice de inflación, y que venían en precios muy bajos. Las valuaciones de esos papeles gozaron de una suba en el último mes, a medida que el dólar se calmaba, aunque todavía siguen interesantes.

Por último, los economistas que responden a la encuesta oficial señalaron que esperan tasas altas por más tiempo. Los encuestados señalaron que ven a la tasa de política monetaria en torno al 40% actual hasta bien entrado septiembre, mientras que a partir de ese momento esperan ver una baja gradual hasta cerrar cerca del 35% a fin de año.

En el caso de las posiciones en pesos, para apuestas de más corto plazo y sobre todo para el manejo de la liquidez de empresas y familias -dinero excedente que, sin embargo, se puede llegar a necesitar usar en un plazo no muy largo- las tasas en pesos vuelven a ser atractivas.

Opciones como las Lebac del Banco Central a un mes y bonos en pesos que siguen con sus valuaciones los vaivenes de las tasas de política monetaria son excelentes opciones, sino para sostener la mayor parte del peso de los ahorros, al menos para sostener el valor de los excedentes de liquidez en el día a día.