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El Banco Central cumplió su promesa: el dólar no rindió en marzo

El Banco Central salió a intervenir el 5 de marzo para que el dólar no suba más. Desde entonces, se mantiene activo para evitar subas. En sus comunicados había advertido que no convenía apostar por la divisa en el corto plazo y cumplió. El dólar rindió apenas 0,14% en el mes, por debajo de la tasa de la Lebac y de la inflación.

Después de ganar 5,4% en enero y 2,4% en febrero, el dólar se movió apenas 0,14% en marzo. Las intervenciones del Banco Central en el mercado cambiario, vendió más de u$s 2000 millones desde la semana pasada, fueron las responsables de que la divisa dejara de ser negocio. Las comunicaciones de la entidad conducida por Federico Sturzenegger habían advertido de esto, como consignamos en este mismo envío semanas atrás, lo que señalizaba el momento para abandonar el dólar billete y pasar a tasa en pesos, por ejemplo Lebac.

A pesar de vaivenes en los mercados globales, la todavía nula presencia de exportadores de oleaginosas en el mercado cambiario y menos entrada de capitales especulativos, el dólar se mantuvo quieto en el tercer mes del año. La autoridad monetaria se aseguró de ello, sacrificando más de u$s 2000 millones de sus reservas para aguantar el precio hasta que lleguen los dólares de la cosecha.

Los ahorristas que estuvieron atentos a las señales del BCRA, avisó en sus comunicados de política monetaria que el dólar no subiría, pudieron aprovechar el regreso del carry trade: la obtención de ganancias en dólares gracias a una tasa en pesos que supera el movimiento de la divisa.

Mientras que el dólar se movió apenas 0,14% en marzo, el devengamiento de tasa de la Lebac a un mes (está en torno a 26,50% en el mercado secundario) arrojó un resultado del 2,01% en el mismo período. Desde el 5 de marzo, momento en que el BCRA salió a frenar al dólar, la Lebac rinde casi 2,5% en dólares.

El atesoramiento de dólares ni siquiera sirvió para paliar la inflación durante el mes de enero: la suba casi nula de la divisa comparó con un avance de los precios del orden del 2,3% al 2,5%, según las previsiones más pesimistas de consultoras privadas.