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El dólar sorprendió sobre el final, pero no opacó al mercado

El volantazo que dio la política económica del Gobierno, limando la capacidad de acción del Banco Central en favor de decisiones más acomodaticias del Poder Ejecutivo, coronó el fin de año con un salto del dólar. La suba estaba en los planes de los operadores, pero sus dimensiones no. Eso hizo que la divisa le ganara a todas las inversiones… salvo al Merval
Al cierre del año el Gobierno comunicó un cambio en las metas inflacionarias para el 2018. Se trata de un cambio de relevancia en la política monetaria que obligará a recalcular las inversiones en este nuevo año. Pero a no confundirse: el dólar saltó 8% en el último mes del año, por detrás del 12% que avanzó la Bolsa. Y en el año, el 17% de rendimiento que ofreció la divisa como alternativa de ahorro fue superado hasta por los plazos fijos bancarios con sus flojos rendimientos del 18,7% anual.
La política económica de Cambiemos, centrada en la disciplina monetaria férrea orientada a metas de inflación poco menos que espartanas, pegó un giro importante en el cierre del año. El Gobierno decidió relajar los objetivos en materia de inflación (la meta 2018 pasó del 8% al 12%) como una vía para aflojar las tasas, dejar subir al dólar a un valor que permita una mejor competitividad a las producciones locales y aspirar a una desaceleración más moderada de la inflación.
Desde el punto de vista de los inversores, esto permite especular con un rendimiento más moderado de las Lebac a lo largo del nuevo año. Esto es una menor expectativa de resultados, que no da por tierra con esos papeles como una inversión muy segura y con resultados que siempre terminan por encima de la inflación. Interesante será ver qué mercado interno se forma con las Letes en pesos y en dólares que emitirá con intensidad este año el Tesoro.
Por otro lado, el cambio rescató al dólar desde los niveles bajos en los que reptaba en parte por los altos rendimientos de las Lebac que sostenía Sturzenegger. Pero la expectativa sigue siendo la de una tasa en pesos que rendirá más que la inflación y una inflación que subirá más que el dólar. Eso, sin ir más lejos, pasó este año con una tasa de Lebac que rindió cerca del 26% anual, una tasa de inflación del orden del 24% y un dólar que ganó menos de 20%.
Por último, por el lado de las acciones el cambio en la política económica debería beneficiar a empresas exportadoras y con competencia de importados, las productoras de transables.