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El Gobierno trata de cerrar su suerte financiera de 2017

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, cerró un préstamo de u$s 6000 millones a 18 meses la semana pasada y emitirá deuda en dólares y pesos mañana. El apuro está explicado por la asunción de Trump, quien podría ser un factor alcista para las tasas que paga el país. La movida del Gobierno es positiva para los bonos locales.

Con los ojos del mundo puestos en la Casa Blanca, la Argentina quiso adelantarse a cualquier cosa que pueda salir mal. El ministro de Finanzas, Luis Caputo, recurrió a un repo de mediano plazo para incorporar parte del financiamiento necesario para el año, saldrá a colocar unos u$s 7000 millones mañana mismo y continuará con el programa de Letes para, entre todo, solucionar el 65% de las necesidades de financiamiento de este año antes de que el año se complique.

El país necesita u$s 22.000 millones en financiamiento para tapar el hueco fiscal, la diferencia entre ingresos y gastos del sector público. Además, necesita refinanciar otros u$s 21.000 millones de vencimientos que caen este año (los más notables son los bonos Bonar 2017 y Global 2017 que vencen este año) y que se buscará colocar en nuevos instrumentos.

La semana pasada Caputo cerró un “repo” con seis bancos internacionales por cerca de u$s 1000 millones cada uno. Para concretarlo, emitirá bonos Bonar 2024 que quedarán como garantía a cambio del dinero líquido. El plazo de la operación es por 18 meses y la tasa, gracias a esta emisión a plazo corto y con garantía, está en un principio en el 3,8% anual, aunque es variable según la Libor más 290 puntos. Con esta maniobra no tradicional, el Gobierno logró bajar sus costos de endeudamiento.

Mañana será el turno de las emisiones convencionales. Trascendió el objetivo de buscar u$s 5000 millones con emisiones en dólares y otros u$s 2000 millones con emisiones en pesos, pero las cifras van a depender de la tasa que se obtenga y de la cantidad de ofertas. Se estima una tasa objetivo del 7% para los 10 años.

Una colocación tempranera que deje a buena parte de las necesidades de financiamiento para este año solucionadas antes del cierre del primer año puede ser todo un empujón para los bonos argentinos. Más allá de algún impacto de sobreoferta inicial, estas salidas resaltan la solvencia de la Argentina, con lo cual pueden ayudar a una compresión de spreads para los bonos argentinos ya existentes. El éxito que obtenga Caputo será un driver de alza para los papeles argentinos, aunque hay que ver como juega el contexto externo para acompañar o contrarrestar ese impulso.