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El mundo juega a favor de la Argentina

En las últimas semanas se conocieron datos de inflación y actividad de las principales economías del mundo que hacen desaparecer uno de los principales riesgos para economías como la Argentina. Ya no habrá endurecimiento de la política monetaria en países centrales. Más cerca, Brasil crece menos de lo esperado, pero crece.

El escenario internacional que a fines del año pasado se presentaba como amenazante para economías emergentes como la argentina dió un “giro en U” en las últimas semanas. Los principales riesgos que identificaban analistas y operadores desaparecieron en poco tiempo. El riesgo de que Europa y los Estados Unidos se transformen en aspiradoras de fondos que hagan caer al peso argentino, a las acciones y a los bonos locales, se redujo muchísimo. E incluso Brasil dió señales de que este año crecerá, algo que estaba en duda, lo que genera más estabilidad para la región.

A fines del año pasado dos potenciales riesgos globales aparecían en la pantalla de los economistas. Ante la normalización de los datos de inflación y actividad en Estados Unidos y Europa, se acercaba la hora de que los bancos centrales de esos dos mercados empiecen a subir tasas. Los procesos de suba de rendimientos en países centrales funcionan como una aspiradora de fondos que resta inversiones a los países más riesgosos dado que las colocaciones más seguras empiezan a pagar más.

Primero fue la Reserva Federal de los Estados Unidos, que a principios de año confirmó que iba a ser paciente antes de decidir una nueva suba de tasas y, la semana pasada, marcó que existen más chances de una baja de tasa que de una suba.

El fin de semana se sumó el Banco Central Europeo. Mario Draghi, su titular, dijo que los datos de inflación caminan hacia las metas mientras que la actividad económica no tiene la fuerza necesaria. Música para oídos emergentes: no hay lugar para subas de tasa.

El tercer riesgo, una guerra comercial entre China y los Estados Unidos, parece además diluido.

Y se suma un punto más a favor de la Argentina. La previsiones de crecimiento de Brasil, el país cuya actividad tiene más impacto en la economía local, se movieron a un consenso de 1,8% de expansión del PBI en 2019. La economía de la región, entonces, no solo no juega en contra sino que además tracciona.

El mercado argentino queda así librado a sus riesgos internos, que no son pocos, pero al menos no le suma a ellos un contexto internacional negativo.