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El mundo vuelve a apostar por Argentina: en qué invertir

Todas las señales para tomar algo más de riesgo a la hora de invertir se están encendiendo. El dólar domado, un contexto externo más favorable y el flujo renovado de inversiones a mercados emergentes permiten tomar posiciones un poco más agresivas. ¿Pero en qué invertir si se quiere apostar por una visión optimista?

La semana pasada en estas mismas líneas comentamos que el clima global y local había cambiado en favor de los activos argentinos. Ahora, la pregunta es cómo aprovechar esa ola desde el punto de vista del ahorrista. Toda inversión conlleva algún grado de riesgo, en este caso se trata de apostar por un escenario en el que el Banco Central se enfrenta con algunos sobresaltos cambiarios en período de elecciones, pero manejables. También porque la mejora del clima internacional, con tasas tranquilas en Estados Unidos y Brasil liderando a la región, sigue favorable. Así, aparece una serie de papeles en los que colocar el dinero.

Tomando ese escenario optimista como norte, los ahorristas tienen la opción de distribuir sus inversiones en activos en pesos y en dólares, teniendo en cuenta que las tasas en pesos están arrojando rendimientos importantes. Con el dólar por debajo de la zona de no intervención, las opciones en dólares son las privilegiadas, pero sin olvidar colocar parte de la cartera en moneda local. Esto es para distribuir riesgo pero, también, para contar con una parte de los ahorros en pesos por si es necesario hacer un movimiento imprevisto sin tener que cambiar dólares a tasas de cambio muy onerosas que ofrecen los bancos.

El mercado está volcándose a carteras con un 30% a 40% de sus activos en pesos, el resto en dólares. Entre estos activos, las Letras del Tesoro Capitalizables en pesos (Lecap) aparecen como una opción de bajo riesgo aunque también de poco rendimiento. Bonos ajustados por CER, inflación, y la tas Badlar también pueden formar parte del menú, con algo más de atractivo.

Entre los activos en dólares, de acuerdo al perfil de cada inversor, las Letras del Tesoro en dólares (Letes) son el primer escalón en materia de riesgo versus rendimiento. Con tasas que rondan el 4,75% anual en dólares, nada despreciable, pagan la mitad que un Bonar 2020 -rinde 9,5%- que vence en el primer año de mandato del próximo Gobierno. La incógnita de las elecciones pesa sobre ese papel, pero también el potencial premio. El riesgo a asumir, en ese caso, consiste en preguntarse si una reelección o un cambio de Gobierno podrían disparar un impago de ese bono, una escenario que en general es visto como de muy baja probabilidad cualquiera sea el resultado de la elección.

Papeles más largos como el Bonar 24 (rinde 11,8%) el Discount en dólares (paga màs de 12%) son muy atractivos por sus rendimientos, aunque impliquen agregar algo más de imprevisibilidad en la cartera. En el caso de estos dos bonos la estrategia de inversión no consiste, necesariamente, en comprar el bono y esperar a que venza.

La apuesta en este caso es a una continuidad del proceso de normalización del frente financiero argentino. En el último mes, el riesgo país pasó de los 839 puntos a perforar los 700 puntos en pocas semanas. Una continuidad de ese proceso implicaría una suba mayor de los precios de los bonos argentinos, capitalizando a quienes están colocados en esos activos. La compra apuntando a una compresión del riesgo país se completa a la hora de vender esos papeles a precios de riesgo país mejores, apuntando a que perforen los 600 puntos.