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El que apuesta al bono en dólares gana

Una de las apuestas pre electorales consideradas en estas líneas, y más extendidas en el mercado, fue la de posicionarse en bonos nominados en dólares para las PASO. Los resultados electorales acompañaron y, como consecuencia, las ganancias fueron generalizadas. El “riesgo país”, que mide el rendimiento de los títulos argentinos, está en mínimos desde 2007

El riesgo país cerró la semana pasada en 387 puntos, su nivel más bajo desde el año 2007. Y la noticia no podría ser mejor para los ahorristas que optan por tener bonos en dólares en sus carteras. Esos puntos que mide el riesgo país de JP Morgan no son otra cosa que la diferencia de rendimiento entre los bonos de los Estados Unidos y los de la Argentina y, cuando esa brecha se achica, eso significa que los precios de los bonos argentinos están en alza. Su mejor momento en 10 años.

Pese a la baja del dólar, los títulos denominados en dólares obtuvieron variaciones positivas en agosto hasta aterrizar en unos de sus mejores precios históricos. Había dos formas de enfrentar la incertidumbre cambiaria electoral, como registramos en estas mismas líneas: una, era esquivar el riesgo y colocar los ahorros en bonos en dólares de mediano a corto plazo; la otra era aceptar la posibilidad de perder si el resultado electoral era negativo y apostar por bonos en dólares, pero a plazos de vencimiento de 2025 en adelante. El resultado electoral fue bueno para el Gobierno y las subas de precios fueron generalizadas, pero con mayor intensidad en el tramo largo, donde los bonos treparon hasta 7%. Es el rendimiento de cuatro meses de letras Lebac en unos pocos días.

Los papeles que más ganaron son el Bonar 2025, el Discount 2033 o los bonos Par 2038. Como mencionamos también en estas líneas, el bono centenario a 2017 comprimió 100 puntos básicos su tasa tras las elecciones.

La pregunta, de aquí en adelante, es si la apuesta por la “compresión de spreads” (se le llama así en la jerga a ahorrar en bonos de largo plazo con la expectativa de que la sobretasa que paga la Argentina en comparación con los Estados Unidos se vaya comprimiendo) sigue siendo la estrategia a seguir.

Como siempre, los factores a mirar son los plazos y los riesgos que se está dispuesto a asumir. Si en las elecciones de octubre se ratificara el resultado de las PASO no deberíamos ver saltos de relevancia en los precios de los bonos. Si, en cambio, hubiera un resultado mejor al esperado para el oficialismo podríamos aspirar a una compresión de spreads mayor, mientras que números mejores para la oposición generarían el riesgo inverso.

Pero más allá de octubre, la apuesta por una mayor compresión de spreads debería estar basada en una confirmación del rumbo económico que podría venir acompañada de nuevas mejoras el año próximo. Por ejemplo, si la Argentina finalmente fuera incluida en el índice de Mercados Emergentes o si los datos fiscales o de inflación continuaran con sus mejoras, sería esperable que la compresión mantuviera su marcha el año próximo.