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Euforia entre los inversores

Cualquier duda que hayan generado las primarias de agosto fue enterrada por la categórica victoria oficialista en las legislativas de la semana pasada. Y los inversores lo saben: la Bolsa local saltó a nuevos máximos, el dólar se planchó y los bonos argentinos vieron bajar sus rendimientos, para beneficio de los ahorristas que apostaron por ellos.

La principal duda para el rumbo económico fue eliminada, al menos en el mediano plazo, bajo una parva de votos el domingo pasado. La coalición oficialista ganó en todo el país y sacó cuatro puntos de ventaja. Las reformas al mercado cambiario, de capitales y las reformas impositivas –hechas o por hacer- quedaron así garantizadas y el mercado lo sintió. Las acciones locales saltaron hasta 9% en el día, el riesgo país cayó a 333 puntos –su menor nivel en más de una década- y el dólar bajó 8 centavos a $ 17,66.

Los movimientos del mercado de capitales muestran que ni los más optimistas esperaban la contundencia del resultado electoral. El mercado suele tratar de adelantar en sus precios el escenario más probable y, una vez confirmada la noticia, sólo sube si la realidad supera las expectativas.

Lo normal es que si el resultado es el esperado, acciones y bonos sufran unas pequeñas bajas dado que quienes hicieron sus apuestas venden para transformar en dinero sus ganancias. Algo de eso puede pasar en las próximas ruedas, y los inversores deberían tomar a las bajas posteriores a la euforia como oportunidades para comprar barato.

El ciclo de Cambiemos, hasta ahora, no ha traído más que ganancias para el mercado de capitales. Desde el cambio de Gobierno, el índice Merval que agrupa a las acciones más operadas del mercado crece 112% en pesos. En el año, las ganancias trepan al 64%.

Estos son movimientos que comparan, por ejemplo, con un avance del dólar que es del 9% en lo que va del año. Los plazos fijos minoristas pagaron menos de 20% anual (acumulado mucho menos) y las subas en el metro cuadrado son de apenas el 7% en dólares en el mismo período.

Es una nueva era y el mercado de capitales es el mejor lugar para aprovecharla.