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Finalmente, el BCRA domó al dólar por un mes

En julio la divisa cayó 5,8% en el terreno mayorista. Fue la primera vez que mostró una baja en pesos desde noviembre del año pasado. La herencia de las turbulencias cambiarias es un mercado más dolarizado, pero con tasas en pesos que vuelven a arrojar ganancias medidas en moneda extranjera.

La guerra puede no haber terminado, pero sin dudas el Banco Central puede asegurar que ganó una batalla. El mes de julio, después de un segundo trimestre muy movido para la divisa, fue el primero en arrojar un rendimiento negativo medido en pesos para la moneda estadounidense. En el mientras tanto, la autoridad monetaria tuvo que cambiar de titular, llevar las tasas en pesos a niveles récord históricos y recurrir a la asistencia del FMI con el fin de calmar las aguas. Hoy, las aguas tranquilas parecen haber retornado al menos por ahora a las variables financieras.

Tras un trimestre de malos resultados para el peso argentino, la moneda se estabilizó en julio. A partir de ahora está lejos de los deseos del Gobierno volver a planchar al dólar con el riesgo de volver a acumular un atraso cambiario que en buena medida estuvo detrás de las apuestas contra el peso. Por eso, la herencia de las turbulencias cambiarias son carteras de ahorristas con más activos en dólares adentro y las apuestas por tasa de interés en pesos todavía presentes, pero como parte de las apuestas más ambiciosas de los inversores, ya no como el eje de la estrategia.

Para adelante, el escenario no deja de contener fuentes de incertidumbre tanto locales como internacionales. Es así que la incorporación de Letras del Tesoro en dólares (Letes) y bonos soberanos en moneda extranjera es parte de la nueva estrategia de los ahorristas, de cara a esos imprevistos y a una política cambiaria de flotación más limpia.

La parte en pesos de los ahorros, en cambio, se transforma en la fracción “de riesgo” de la cartera: aquella cuyos resultados son algo más impredecibles pero, por eso mismo, se mantienen por la posibilidad de generar ganancias extraordinarias.

Con tasas de Lebac, por ejemplo, fijadas en el el 46,5% en la última licitación el dólar tiene que moverse 3,6% cada mes para que los papeles del BCRA no obtengan ganancias frente a la moneda estadounidense. Con una caída del 5,8% en el mes, los rendimientos en dólares de corto plazo más jugoso vuelven a estar en los activos en pesos.