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Fuerte desaceleración de la inflación tras el fogonazo de septiembre

Con el mes de noviembre terminado, las primeras estimaciones de inflación de consultoras privadas que estàn sobre la mesa permiten confirmar lo que se venía previendo. En noviembre, los precios se movieron entre 2,5% y 2,9%, en un nivel todavía alto pero fuertemente por debajo del 5,4% anterior. La política monetaria va camino a una lenta normalización lo que, para los ahorristas, señala que la tasa pasa a ser más atractiva que el ajuste por inflación.

Todavìa falta para conocer el dato del índice de precios al consumidor de noviembre que publica el Indec, pero los índices de alta frecuencia – que miden la inflación en períodos más cortos- y las estimaciones privadas de precios muestran que después de dos registros siderales en septiembre y octubre, la inflación vuelve a su velocidad crucero. Las estimaciones privadas al cierre del mes pasado calculan que el nivel general de precios se movió a una velocidad de entre 2,5% y 2,9% en noviembre, un recorte muy importante respecto del 6,5% y el 5,4% de los dos meses previos. En estas líneas habíamos recomendado aprovechar los precios de los bonos ajustados por inflación, algo que sigue teniendo sentido mantener porque el índice CER se traslada con retardo a los pagos de interés de esos papeles. Pero para nuevas colocaciones, la tasa en pesos parece ser más atractiva.

El índice de la consultora C&T marcó un movimiento del 2,5% de los precios en noviembre, el de Elypsis del 2,8% y el de la consultora EcoGo 2,9%. El dato oficial se conocerá el 13 de este mes, pero ya es momento de ir sacando cuentas.

La política monetaria astringente, el compromiso de emisión cero hasta junio del año próximo, logró frenar los precios en combinación con la caída de la demanda y el salario real propios de la recesión que vive el país. La Argentina, así, se ubica un poco más cerca de superar la crisis cambiaria que la azotó durante al menos la mitad de 2018.

La desaceleración de la inflación de la mano de una política monetaria de control drástico de la cantidad de dinero permite deducir que, hacia adelante, el celo del Banco Central por mantener a raya la cantidad de pesos se va a mantener y, más allá de la volatilidad diaria propia de un régimen de éstas características, las tasas van a tender a mantenerse altas respecto de las previsiones futuras de inflación.

En esa línea, para los ahorristas la decisión de qué hacer con la parte en pesos de sus ahorros tendería a inclinarse por aprovechar tasas que aunque en términos nominales tiendan a una suave baja, en términos reales -es decir en comparación con la inflación- se mantengan bien altas por un tiempo más.

Para posiciones de corto plazo, entonces, las emisiones de Letes en pesos y Lecap en pesos aparecen como muy atractivas. A más largo plazo, bonos a tasa fija como el Bote 2020 también prometen un buen rendimiento por encima de la escalada de precios.