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Inminente suba a la calificación de la deuda Argentina

Las tres grandes calificadoras de riesgo adelantaron en los últimos meses que estaban atentas al resultado de las elecciones, entre otros factores, para evaluar la continuidad de las reformas pro mercado y así mejorar la nota de deuda argentina. Es un nuevo impulso a la suba de precios de los bonos y la baja del costo de endeudamiento.

En agosto lo adelantó Fitch Ratings, en octubre lo mencionaron Standard & Poor’s y Moody’s. Son las big three del mercado de calificación de riesgo y están de acuerdo en algo: si se consolida la política económica, la nota de la deuda argentina está demasiado baja y merece una suba. Podríamos tener novedades tan pronto como este mes, ya que Standard & Poor’s suele revisar sus calificaciones semestralmente, en abril y en octubre. Para los inversores que están colocados en bonos soberanos en dólares, esto supone una confirmación de sus apuestas de inversión de los últimos años y la continuidad de un camino que podría llevar a ganancias aún mayores.

El rendimiento de los bonos argentinos ya anticipa una suba. Los rendimientos de los papeles argentinos, en torno a los 340 puntos por encima de lo que paga la tasa a 10 años en los Estados Unidos, está en línea con las tasas que pagan países con calificación B+, un escalón por encima de la nota argentina, todavía en B.

Los primeros anuncios oficiales después del resultado de las elecciones, con reformas fiscal, tributaria y al mercado de capitales en puerta, confirman la visión de las evaluadoras de que el resultado electoral implica una profundización de las reformas.

Más aún, a mediados de este año la empresa MSCI elaboradora de índices retrasó al menos un año la re categorización de la Argentina como mercado emergente, para sacarla de la categoría de mercado de frontera, precisamente por dudas en la capacidad política del Gobierno de sostener los cambios en el tiempo. Ese factor electoral pesa tanto en la entrada a emergentes como en la calificación.

Una suba de nota podría dar un empujón extra a la “compresión de spreads” de los bonos soberanos argentinos. Se llama así al proceso de reducción de diferencias entre la tasa que paga la Argentina y la tasa libre de riesgo de Estados Unidos, que implica una suba de precio para los títulos soberanos locales. Esas subas implican ganancias de hasta 20% en dólares en lo que va del año.