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La crisis turca obligó al Banco Central a sacar la artillería pesada

El derrumbe de la lira turca arrastró a todas las monedas emergentes a la baja, incluido al peso argentino. El dólar subió por encima de $ 30 como resultado. Para limitar el impacto en precios y tratar de recuperar la calma, el Banco Central consiguió que el FMI elimine las restricciones al uso de reserva. Pasará a vender reservas para desarmar Lebac.

Como resultado de semana y media de renovadas turbulencias cambiarias producto de la salida de capitales de economías emergentes el dólar volvió a las subas y el Banco Central debió reaccionar con rapidez de reflejos. Una suba de tasa fuera de cronograma llevó a la referencia al 45% y apuró la aplicación de un programa de desarme del stock de Lebac con ventas de reservas destinadas a evitar que la inyección de pesos resultante vaya al precio del dólar. La rapidez de reflejos del Gobierno y la reversión de la tormenta internacional ayudaron a que la calma volviera, por ahora, al mercado cambiario.

El Banco Central anunció que buscará reducir a cero el stock de Lebac en circulación de acá a diciembre. Son algo menos de $ 1 billón los pesos que están estacionados en Lebac, pero con aproximadamente el 50% del stock en manos de bancos la autoridad monetaria decidió que no permitirá que las entidades financieras vuelvan a comprar esas letras. A cambio, ofrecerá letras a 7 días de plazo conocidas como Leliq, a la tasa de política monetaria, y notas conocidas como Nobac a un plazo de un año. Esto permitirá que el dinero colocado en Lebac por los bancos vaya a nuevos instrumentos de regulación de la oferta monetaria que, como la regulación bancaria impide que las entidades apuesten masivamente contra el peso, no generan el riesgo de terminar en el mercado cambiario en caso de un desarme masivo.

Para las familias y empresas que invierten en Lebac, en cambio, el desarme será más gradual. En principio, en la licitación de ayer se colocó un monto predeterminado de Lebac a uno, dos y tres meses de plazo. Fueron $ 230.000 millones, cuando las tenencias en manos de ese tipo de inversores enfrentaban vencimientos por $ 330.000 millones, es decir que se sacaron de circulación unos $ 100.000 millones de Lebac.

Mes a mes, de aquí a diciembre, ese desarme gradual continuará hasta tanto no haya más Lebac en circulación.

Mientras tanto, los inversores minoristas que quieran seguir invirtiendo en estos vehículos podrán hacerlo, sobre todo hasta fin de año. La Lebac a un mes seguirá siendo una alternativa de inversión por tres licitaciones mensuales más, luego dejará paso a otras alternativas, en particular las que emita el Tesoro para financiarse.

El plan de Luis Caputo, presidente del Central, es eliminar el factor de riesgo cambiario que generaba cada vencimiento mensual de Lebac. También cortar a cero la emisión monetaria que generaban los vencimientos de sus letras. Al mismo tiempo, con la oferta de reservas en el mercado cambiario, busca calmar al dólar. Esto no es el fin de la volatilidad en el mercado cambiario pero, de tener éxito, el plan apunta a que la divisa se mueva en el mercado porteño en línea con la suerte de las monedas emergentes en general, y no como hasta ahora en que los movimientos globales se magnifican.