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La estrategia en pesos se llama CER

Como ya recomendamos repetidas veces en estas líneas, el apetito del mercado a la hora de colocar pesos se está bandeando en dirección a las emisiones que ajustan por inflación. Esto se da porque la tasa de referencia tuvo una caída muy abrupta a principios de año que colocó a los rendimientos a tasa fija por debajo de las expectativas de inflación. Esta semana el Tesoro emitió Boncer.

Como ya mencionamos repetidas veces en estas línea, el ajuste por inflación es la nueva norma a la hora de colocar la parte de la cartera en pesos. El apetito de los inversores por bonos ajustados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que sigue al índice de precios al consumidor, responde a datos de inflación que sorprendieron a las expectativas del mercado. Las tasas fijas en pesos, que fueron la norma a fines del año pasado, y más aún los plazos fijos bancarios, quedaron rezagados frente a datos de inflación mucho más altos de lo esperado.

La tasa de referencia de política monetaria, el rendimiento de las Leliq que el Banco Central coloca a bancos, se derrumbó a principios de año. Después de tocar un récord nominal de 73,5% en octubre llegó a tocar un piso de 44,9% el 14 de febrero último, antes de empezar a rebotar.

El resto de las tasas del sistema, a las que acceden los inversores no bancarios, bajaron por el ascensor y ahora empiezan a recuperar terreno, pero subiendo por la escalera.

Por eso, los inversores están empezando a esquivar los rendimientos a tasa fija hasta tanto las tasas se ubiquen por encima de la inflación esperada, del orden del 4% para febrero, por ejemplo. Los plazos fijos bancarios, que vieron un repunte en enero, están empezando a desacelerar como resultado de esto.

Esta semana el Tesoro obedeció a esa preferencia y reabrió la emisión del bono Boncer 2021. Se trata de un bono en pesos ajustable por CER más un spread de 2.50%, y vencimiento en julio de 2021. Como ya cotiza en el mercado, a un precio de $183, los inversores pidieron un rendimiento en línea con esa cotización, del orden de un rendimiento real anual -por encima de la inflación- del orden del 9,25%.

Hasta tanto el esquema de agregados monetarios que lleva adelante el Banco Central empiece a tener un efecto positivo en las tasas mensuales de inflación, las emisiones ajustadas por inflación serán la mejor forma de cubrirse frente a la imprevisibilidad del rendimiento de las tasas fijas.