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La inflación resiste y vuelve atractivos a los bonos en pesos

Los datos de inflación van en la dirección correcta pero no con la intensidad deseada. Por eso las expectativas de inflación para este año suben y las tasas de interés se mantienen por fuerza altas. Para los inversores esta es una señal de que los bonos ajustados por inflación, las Lebac y los títulos de tasa variable seguirán siendo parte del menú

El consenso generalizado es que el Banco Central (BCRA) está teniendo éxito en su trabajo de llevar la tasa de inflación para abajo, pero también empieza a cuajar la idea de que el trabajo no será fácil. Si bien los principales índices de inflación muestran cada mes números menores, las mediciones de inflación “subyacente” –una medición que deja de lado subas estacionales o de una sola vez como la de las tarifas- que muestran la tendencia de la inflación libre de cambios de corto plazo se resisten a bajar. Como la tasa de interés en pesos es la herramienta oficial contra los precios, los inversores cambiaron sus perspectivas de tasa para el resto del año: se espera que termine el año encima del 25%, lo que implica un menor ritmo de recortes de tasa en el segundo semestre. La conclusión es que la tasa de interés, ya sea de la Lebac como de otros bonos en pesos, se mantendrá atractiva. También los bonos que ajustan por inflación.

El Índice de Precios del Congreso marcó que el nivel general de precios se expandió 6,7% en abril, 3,5% en mayo y 2,9% en junio. El índice de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se movió 6,5%, 5% y 3,2% en los mismos períodos. Mientras tanto, el IPC Indec renació apenas dos meses atrás midió 4,2% en mayo y 3,2% en junio. Es claro que el nivel general de precios avanza a gran velocidad pero que ese ritmo es menor en cada mes que pasa desde el récord de abril.

El problema es que con el nivel general no alcanza. Otras mediciones llamadas “subyacentes” o “núcleo” marcan que la baja puede tener un piso cercano. El BCRA todavía no ganó la batalla en el frente monetario y el gradualismo del Gobierno en materia fiscal no le ayuda. La inflación núcleo que mide el Indec pasó de 2,7% en su primera medición al 3% en su segunda. En la Ciudad, mientras tanto, la inflación subyacente pasó de 3,3% a 3,6% en los mismos meses. El impacto de segunda vuelta de los aumentos de tarifas, que fueron incorporados a otros precios que las tienen como insumo, sería la explicación.

Pero por el lado de las expectativas de los analistas nada de esto cayó como una sorpresa. Días antes una encuesta entre una treintena de economistas –el LatinFocus Consensus Forecast- había señalado un cambio en las perspectivas de inflación para este año: por cuarto mes consecutivo el promedio de los economistas se modificaba al alza y, en julio, esa modificación había sido de casi 3 puntos en promedio.

¿Qué significa todo esto para los inversores? Quiere decir que con una inflación más resistente, las tasas se mantendrán altas más tiempo. Mientras que el BCRA redujo la tasa de la letra Lebac a 35 días 775 puntos básicos en sólo dos meses (desde 38% a 30,25%), la expectativa es que de acá adelante baje a un ritmo mucho menor de 500 puntos básicos en cinco meses.

Precios más dinámicos de lo esperado y tasas más altas de lo pensado sugieren que los títulos que ajustan por inflación –como el Boncer 21 que el Gobierno acaba de sacar al mercado- o los que pagan por tasa de interés –como la Lebac o el Bonar a Octubre de 2017- aparecen como los activos más atractivos dado el contexto.