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La Ley de Mercado de Capitales ya casi es realidad

El Senado aprobó la “Ley de Financiamiento Productivo”, que modifica la Ley de Mercado de Capitales. Falta el voto de diputados, que se espera para abril, para que el nuevo orden de mercado sea una realidad. La nueva ley va a permitir a las pyme negociar sus facturas, a las empresas financiarse y a los ahorristas contar con nuevos vehículos de inversión.

La Cámara de Senadores aprobó, con algunos cambios menores, el proyecto de modificación de la Ley de Mercado de Capitales. Ahora sólo queda que el proyecto pase por el recinto de diputados para aprobar esos cambios para que la nueva normativa sea una realidad. El nuevo marco regulatorio para el mercado ofrecerá nuevas vías de financiamiento para empresas de todos los tamaños y permitirá a los ahorristas acceder a distintos productos en los que invertir.

La “Ley de Financiamiento Productivo” recibió el visto bueno de la Cámara Alta, semanas después de la media sanción que había obtenido ya en la Cámara Baja del Congreso. Como hubo algunos cambios menores al texto, la ley todavía no se sancionó y necesita pasar por el recinto de diputados una vez más antes de que pueda ser promulgada por el ejecutivo.

Una vez en vigencia, la nueva norma traerá varios beneficios al mercado. En primer lugar, libera a la plaza de la injerencia del Estado, al derogar la potestad oficial de nombrar interventores en las empresas cotizantes, algo que es posible con la legislación actual (y que fue utilizado en el Gobierno anterior).

Por otro lado, en cuanto al capítulo pyme, con la nueva ley nacen o se facilitan formas de financiamiento que antes no existían. Por ejemplo, la normativa creará facturas electrónicas para pymes que podrán ser negociadas en el mercado como cheques. Así, el tradicional pago a 90 días por parte de clientes de pequeñas y medianas empresas se transformará en documentos que podrán cotizar a un descuento en el mercado local.

La normativa facilita, también, la emisión de obligaciones negociables simples, vías de conseguir financiamiento para empresas pequeñas y medianas.

La ley habilita, además, la creación de nuevos vehículos de inversión como los fondos estructurados (ETF, por sus siglas en inglés) que cotizan como una acción o un bono pero son, en realidad, formas de invertir en varios activos a la vez. Por ejemplo, un ETF que imita al índice S&P 500 de Wall Street o al Merval porteño, todo en un solo papel que cotizará en la bolsa local.

También, entre otros elementos, permitirá la inversión en fondos comunes cerrados. Esto es, proyectos de economía real estructurados como fondos comunes de inversión cuyas cuota partes se compran y venden en el mercado, una alternativa que por ejemplo promete competir con los fideicomisos inmobiliarios desde el pozo para quienes quieran apostar por el ladrillo.

Con todo, y más allá del tiempo que tome implementar los nuevos productos autorizados, el nuevo marco normativo es parte del proceso de crecimiento del mercado local, con más seguridades para las empresas que se financian en el mercado y más garantías para los ahorristas.