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La suba de tasas en Estados Unidos es inminente

La número uno de la Reserva Federal de los Estados Unidos avisó y las probabilidades de un aumento de la tasa de referencia de ese país para este año se dispararon. El gradualismo no parece correr riesgo, por lo que el impacto no debería ser grande, pero materias primas y mercados emergentes temen la posibilidad.

La semana pasada se celebró la reunión anual de economistas en Jackson Hole, Estados Unidos. La estrella del encuentro volvió a ser Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de ese país (Fed) ante la expectativa de definiciones sobre la demorada segunda suba de tasas en casi una década. La banquera no defraudó y dejó señales de que si bien continúa por la senda de la cautela antes de fin de año la tasa de referencia de su país volverá a estar entre 0,50% y 0,75% anual. Este avance sería alcista para el dólar, bajista para el resto de las monedas y un lastre a las posibilidades de suba de las Bolsas emergentes y las materias primas. Sin embargo, el impacto de la suba anterior fue limitado y nada indica que este nuevo avance no lo será, ya que todavía los rendimientos en los EE.UU. tienen poco que ofrecer frente a las tasas de los países periféricos.

El discurso de Yellen celebró el final de los miedos que en su momento despertaron la situación china y el Brexit, y teniendo en cuenta la solidez de los fundamentos de la economía estadounidense (buen nivel de empleo, expansión del producto y de los precios), dio elementos para esperar una suba de tasa.

Parece ser el mejor momento imaginable para la decisión, ya que la estabilidad ha vuelto a las bolsas globales y la economía estadounidense no parece tan frágil como para tambalearse por 25 puntos básicos de aumento de tasa. Los mercados, sin embargo, siempre son una duda ya que en buena medida se han acostumbrado al dinero barato y que los precios de los activos están calculados con un dólar débil que, de fortalecerse, achicaría el valor nominal de bonos y acciones medido en esa moneda que gana en precio.

Tras los dichos de Yellen en Jackson Hole la probabilidad que calcula el mercado de que la Fed suba las tasas se disparó para la próxima reunión del 21 de septiembre desde 18% al 42%. Lo mismo pasó con las estimaciones para la reunión de noviembre.  El sentir del mercado es que el hike es inminente.

En principio, para los activos emergentes como el argentino este aumento en las tasas debería ser negativo, pero no en el corto plazo. Los rendimientos de apenas medio punto porcentual anual no compiten con tasas del 6% que pagan los títulos soberanos locales ni las posibilidades de ganancias que ofrecen las acciones porteñas en caso de una recuperación de la economía en 2017. Con lo cual, más allá de alguna turbulencia inicial, no debería haber consecuencias de largo plazo al menos hasta que la tasa estadounidense alcance varios puntos porcentuales.