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Las Letes son cada vez más difíciles de conseguir

Las modas a veces llegan a su fin. Las letras del Tesoro en dólares se presentaron como una buena opción para ahorristas que quieren invertir en moneda extranjera con bajo riesgo y a plazo corto. Pero la demanda fue tanta que en la última licitación cada ahorrista recibió u$s 2 por cada u$s 10 que pidió. Bonos cortos en dólares son la alternativa.

La mayor demanda de Letes en dólares y un ritmo de emisión moderado por parte del Tesoro hicieron que cada vez resulte más difícil ahorrar en esos papeles, sobre todo en los plazos más cortos. En la licitación de la semana pasada hubo ahorristas a los que les devolvieron 4 de cada 5 dólares que trataron de destinar a esas letras en moneda extranjera, simplemente porque no había suficientes para todos. El Gobierno aprovechó esa demanda y bajó la tasa. Las Letes siguen siendo una alternativa, sobre todo en los plazos de un año o poco menos, donde es más sencillo conseguirlas. Pero para el dinero que queda afuera es obligatorio empezar a mirar los bonos en dólares de corto plazo.

Las Letras del Tesoro en Dólares estadounidenses, Letes, aparecieron el año pasado como una alternativa de financiamiento del sector público a corto plazo y en moneda extranjera. Con una tasa que rondaba el 3,5% anual, el Gobierno obtenía divisas frescas a un costo mucho más bajo del que hubiera tenido que pagar si emitía deuda en el exterior. De la misma forma, los ahorristas encontraron que esos rendimientos eran atractivos en comparación con la alternativa de hacer un plazo fijo en dólares que paga apenas 0,3% al año.

Se trata de unos vehículos muy interesantes para inversores conservadores, ya que se puede poner a trabajar dólares ociosos a una tasa razonable o, si se busca dolarizar pesos, suscribir esos papeles con moneda local y recibir los pagos de capital e intereses en moneda extranjera. En este último caso, como el tipo de cambio que se utiliza para vender Letes en dólares a cambio de pesos es el mayorista, los inversores se ahorran unos 30 centavos por cada dólar en comparación con el siempre caro tipo de cambio minorista que le ofrece su banco.

La semana pasada, sin embargo, las tasas de esos papeles cayeron. La de 88 días pagaba 2,6%, la de seis meses 2,9%, la de nueve meses 3,17% y la de un año 3,35% (sólo un mes antes esta tasa era la que pagaba el papel a seis meses).

El Tesoro recortó los rendimientos que ofrece porque por cada u$s 500 millones que busca, el mercado le ofrece más u$s 2100 millones. Es así que en la licitación pasada, para la letra a 88 días, el Tesoro utilizó un factor de prorrateo del 23%. Dicho más claro: quienes suscribieron letras por u$s 1000, recibieron por u$s 230. El resto del dinero volvió en efectivo a sus cuentas.

Los que ofrecieron por la letra a seis meses se llevaron u$s 400 por cada u$s 1000 ofrecidos, los que colocaron a 9 meses consiguieron u$s 700 y los que fueron a un año u$s 500. Así, es notorio que todavía existe la opción de ofertar en plazos más largos.

Pero el hecho de que las Letes vayan hacia un agotamiento obliga a pensar otros destinos para los ahorros en dólares, al menos para los ahorros que quedan afuera de las licitaciones. El Bonar 2018, que vence el año próximo, ofrece un rendimiento del 2,3% anual, con la facilidad de que se puede colocar en ese activo todos los fondos que se deseen sin factor de prorrateo alguno. Lo mismo sucede con el Bonar 2020, que paga 3,8% anual, o el A2E2 y su tasa del 4,2%.