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Los bonos en dólares cumplieron con sus tenedores

Los ahorristas que apostaron por bonos en dólares desde el cambio de Gobierno de diciembre de 2015 en adelántelo hicieron confiando que el rendimiento de los títulos soberanos fuera hacia abajo, con lo cual el valor de sus tenencias aumentaría. Tras el golpe del “efecto Temer” ese proceso se reanudó y ahora el rendimiento de los títulos es el más bajo en 2 años.

El mercado local dejó atrás, al menos por ahora, el rebote de la crisis política brasileña. Alejado el riego político en el país vecino, los fondos extranjeros que abandonaron la región regresaron a hacer apuestas por activos emergentes. El resultado fue que las caídas que sufrieron los bonos argentinos fueron pasajeras, un bache en el camino, luego del cual la tendencia a una reducción del rendimiento de esos papeles se retomó. Hoy el riesgo país es el más bajo desde la llegada de Mauricio Macri al Gobierno, reflejando menores costos de financiamiento para el Tesoro y la concreción de importantes ganancias de capital para los ahorristas que apostaron por papeles soberanos.

Los bonos en dólares tuvieron una muy buena performance durante la última semana, con subas de hasta 0,6% en algunos papeles. La deuda argentina acompaño el buen rendimiento que mostraron los bonos de toda la región que avanzaron casi sin excepciones durante los últimos días.

Pasada la interrupción por el “efecto Temer”, los bonos soberanos en dólares volvieron a moverse en dirección a la estrategia de inversión más popular de los últimos años para los ahorristas que apuntan al mediano y largo plazos: retomaron la “compresión de spreads”.

La compresión de spreads es, en la jerga, la gradual suba de precio de emisiones de deuda como resultado de un retroceso del riesgo que percibe un mercado, en este caso respecto de Argentina como pagadora. La salida del default y las medidas económicas que siguieron aumentaron esa confianza y, más allá del dibujo de serrucho que marcan las pequeñas subas y bajas cotidianas, marcan un avance lento pero constante del valor de los bonos.

Esta suba de precio, que se explica por un aumento de la demanda de esos papeles, reduce el rendimiento de los bonos y achica la diferencia entre sus tasas y las que pagan los bonos estadounidenses. Ese “spread” entre tasas es también conocido como riesgo país que, el viernes pasado, tocó el mínimo de la presidencia Macri tras perforar los 400 puntos.

Golpes al mercado como el “efecto Temer” parecen ser, vistos desde este punto de vista, puntos de entrada ideales para aprovechar precios baratos de activos más que para salir del mercado.