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Los bonos largos captarían mejor otro triunfo oficialista en octubre

Si el desempeño electoral de Cambiemos en las elecciones se mantiene o no empeora respecto de las primarias de la semana pasada, el mercado tendrá la señal de partida para su apuesta más rendidora. Los bonos largos son los que más ganancias gozan cuando el mercado sube, claro que a riesgo de generar también bajas de consideración

La mitad del camino ya está hecho. Ahora quedan las elecciones generales de octubre. Si  esos dos planetas se alinearan, algo para nada difícil, una de las apuestas electorales potencialmente más rendidoras arrojaría sus resultados en pleno. La apuestas por los bonos de más duración, como el título a 100 años y los bonos Par y Discount promete ser las más suculentas si la victoria oficialista se confirma.

En este espacio ya habíamos discutido por qué los inversores experimentados gustan de colocar parte de su cartera en bonos en dólares del plazo más largo posible. Esto es porque el mercado de bonos se mide en tasas anuales –cuanto más sube el precio de un bono menor es su tasa, y viceversa- y los datos positivos para un país reducen esos rendimientos.

Cuando una tasa baja porque el riesgo percibido es menor, los bonos que vencen dentro de pocos años gozan de una suba en sus precios que no es despreciable, pero que en títulos de largo plazo es mucho mayor. A la inversa, las pérdidas de los bonos más largos son más importantes cuanto mayor es su plazo. Pero, detalle interesante, el potencial de suba supera varias veces al potencial de pérdidas.

Por eso es que las apuestas por un triunfo del oficialismo más importantes se concentraron en los bonos largos. Porque la reducción de la tasa Argentina se podrá sentir mucho más en esos papeles que en cualquier otro.

Los títulos que están incorporando estas mejoras son el AC17, el bono a 100 años, las dos versiones del Discount en dólares (ley local y ley Nueva York) que vencen en el año 2033 y de los Par en dólares  (de nuevo, ley local y neoyorquina) que vencen en 2038.

Comprar bonos de largo plazo no implica sentarse a esperar 20 años su vencimiento. Las ganancias de estos papeles se pueden recolectar en cualquier momento con sólo venderlos en el mercado secundario. Cotizan tanto en pesos como en dólares, con lo cual se puede elegir la moneda en que se sale.