-

Mejoró el frente cambiario, ¿se terminó la tormenta?

En lo que va de julio el peso se aprecia casi 4% frente al dólar, después de haber perdido un 30% de su valor en el primer semestre. Tasas altas y medidas regulatorias para sacar pesos de la calle están detrás de esta breve calma. Sin embargo, el clima externo también ayudó. Y todavía es demasiado pronto para dar por terminados los sacudones llegados desde afuera.

Desde que a mediados de abril se trabó una dura corrida contra el peso argentino decenas de medidas cambiarias, monetarias, fiscales y políticas fueron intentadas por el Gobierno para tratar de detener la sangría, la mayoría de ellas sin éxito. Sin embargo, el mes de julio trajo un breve periodo de calma en el frente cambiario que era muy esperado por los inversores. La política monetaria del nuevo Banco Central apunta a sacar del sistema cada peso que podría terminar en el mercado cambiario y hacer subir al dólar, y parece rendir frutos. Aún así, la calma no es sólo interna, todas las economías emergentes mejoraron y mientras siga en duda el futuro de la economía global conviene distribuir parte de los ahorros en inversiones en dólares.

Un cocktail de medidas monetarias, como el control de la cantidad de dinero que circula en la economía, y regulatorias, como la suba de los encajes bancarios, parecen haber dado en la tecla para frenar la suba del dólar, al menos por ahora.

La reducción acelerada de la cantidad de dinero puso a las tasas de corto plazo a volar, la Lebac llegó a cotizar encima del 60% y volvió muy costoso pasarse a moneda extranjera. La lógica del nuevo presidente del Banco Central, Luis Caputo, parece ser que si se asegura que empresas y familias tengan dificultades para hacerse de pesos, no va a haber quién pueda pasarse a dólares.

Sin embargo, los resultados alentadores de la política monetaria vienen acompañados de un repunte generalizado de las monedas de países emergentes, no solo del peso argentino.

Los temores sobre el impacto en el comercio global de una guerra de tarifas entre China y Estados Unidos parecieron calmarse. Si los inversores del exterior volvieran a temer un empeoramiento de las condiciones económicas, el castigo a emergentes podría reiniciarse: esa sería la verdadera prueba de fuego para Caputo.

Mientras tanto, el sostenimiento de una parte importante de los ahorros en bonos, letras y otros activos en dólares parece sensato, más allá del aprovechamiento de oportunidades en pesos (Lebac, bonos del Tesoro, bonos ajustados por inflación o acciones).