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Metas fiscales encaminadas: clave para calmar el frente financiero

Las turbulencias que golpearon al peso argentino no se solucionan en un día, sin embargo es posible ver con antelación si el Gobierno camina en la dirección correcta. La aceleración de la corrección del déficit fiscal, clave para reducir la necesidad de divisas de la economía, permite prever que la reacción oficial va en línea con el diagnóstico de los mercados. En el primer semestre, Hacienda pisó el acelerador e hizo caer el déficit de las cuentas públicas.

Mientras en el frente financiero los funcionarios del Gobierno luchan por llevar calma al mercado cambiario, en el frente fiscal las medidas que se están tomando buscan adelantarse para evitar nuevos sacudones en el mediano plazo. El Ministerio de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunció que a fines de junio sobrecumplió la meta de reducción del déficit acordada con el FMI. La contención de la sangría en el sector público es clave para calmar al frente financiero, dado que vuelve al país menos dependiente del financiamiento externo para cerrar sus cuentas, y con ello más aislado de los vaivenes del mundo.

El déficit primario del sector privado no financiero rondó $ 106.000 en el primer semestre del año, lo que marca una mejora en relación al rojo de $ 144.300 millones de la primera mitad del 2017 (una caída del 27% de un año a otro).Como porcentaje del PBI, el rojo primario se redujo en 0,6 puntos del producto, pasó del 1,4% al 0,8%.

La reducción del déficit primario se debió a un mayor ritmo de crecimiento de los ingresos del que se vió en el rubro de gastos. Mientras que los primeros treparon 26% con respecto al año pasado, los gastos del sector público avanzaron sólo 19%.

La meta acordada con el FMI para el primer semestre del año era de 1,1% puntos del PBI de déficit, por lo que la cifra registrada supuso un sobrecumplimiento de 0,3% punto porcentual. Así, el camino hacia el 2,7% de objetivo de déficit para todo 2018 parece bastante allanado, para luego poder sostener el rumbo y llegar a 1,3% puntos del PBI el año próximo y equilibrio fiscal en 2020.

El cumplimiento de las metas fiscales es vital para recuperar la confianza de los mercados internacionales, pero también para reducir la dependencia del país frente a ellos. Y esto es porque a la vez facilita el repago de la deuda pública y hace menos necesario depender de nueva deuda para cerrar el bache fiscal. Pero, además, garantiza la continuidad del plan de asistencia del FMI que vuelve prácticamente irrelevante al financiamiento externo.