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Nada que Temer

El impacto de la crisis política brasileña fue moderado en el mercado local. El principal efecto se sintió en el mercado cambiario, donde el mes acumula una suba de apenas el 5%. El Merval recortó desde máximos, pero no hubo pánico. Los antecedentes de otros shocks externos hacen que los analistas sean optimistas.

Los lazos económicos que unen a la Argentina con Brasil hicieron que la onda expansiva de la crisis política que atraviesa el país vecino cruzara la frontera sin mayores dificultades. Lo que vimos en los primeros días indica los sectores afectados: salida de inversiones de la región devaluaron al peso y al real y lo mismo pasó con los mercados de acciones de ambos países. Más a largo plazo, cadenas industriales muy relacionadas con Brasil pueden verse afectadas por el menor crecimiento económico de ese país. El tamaño del efecto, por otro lado, dependerá de qué tan larga sea la crisis. Pero lo importante es que la parte más fuerte del impacto sobre el dólar y las acciones locales parece haber sido superada.

Para empezar, es bueno comparar lo que pasó en los dos mercados vecinos. El real se depreció 4,3% en la semana; el Bovespa cerró  con una baja del 7,5% que llega al 11% si se mide en dólares. Mientras tanto, el dólar en la Argentina subió 3,8% desde el estallido del “Efecto Temer” y el Merval ganó 0,5% punta a punta en la semana, esto es, recortó ganancias mayores por la turbulencia regional.

Para inversores colocados en acciones, por ahora, el impacto viene siendo poco menos que pequeño. Mientras tanto, para quienes estaban colocados en pesos las pérdidas –temporales- son de menos de $ 4 por cada $ 100 invertidos, y sólo si se las mide en dólares. Si las carteras estaban balanceadas con Letes, bonos en dólares o carteras de inversión administradas también en moneda extranjera, cualquier impacto en las inversiones en pesos se vio bien compensado.

Ahora bien, para adelante por ahora la convicción de los inversores es que la crisis parece ser de patas cortas. Algo de eso se ve en el mercado cambiario, donde la suba del dólar en el mercado de contado es mucho mayor que la del mercado de futuros. Cuando los contratos a futuro para cierre de año suben en una proporción menor a la del dólar de hoy, lo que suelen indicar los operadores es que todavía están dispuestos a apostar por una suba lenta del dólar a lo largo del año. Para diciembre, el contrato se negocia en $ 18,06, esto es una suba del 11% en el año (anualizada, de poco más del 19%).

Es un camino de avance que está por debajo, por ejemplo, de la tasa de la Letra Lebac, en el 25,5% anual. Aunque muchos analistas den por muerta a la Lebac por la competencia que le generó en mayo la suba del dólar, lo que estamos viendo no es distinto por ahora a lo que pasó con el avance de la divisa tras la victoria de Trump o el Brexit, un mes bueno para el dólar.

Como mucho, tras 17 meses de Gobierno de Cambiemos, lo que se ve es que la Lebac le ganó al dólar en 13 de esos períodos. La suba del dólar está lejos de desincentivar la inversión en estas letras. Aunque el Banco Central pueda sentirse satisfecho de que por una vez logró poner un poco de duda en la mente de los amantes de la tasa en pesos.

En el caso de las acciones, mientras tanto, la turbulencia regional sirvió para hacer caer al Merval desde su récord histórico. El efecto Temer dejó al índice porteño con un avance del 27,09% en lo que va del año y del 70% en los últimos doce meses. Shocks como el brasileño son baches en el camino para quienes están colocados en acciones argentinas a largo plazo.