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Oportunidad de compra: el Merval se toma un respiro

Luego de 10 meses de alzas potentes el mercado porteño muestra una seguidilla de días de bajas. La suba de tasas en pesos y operadores que quieren cerrar el año con números positivos explican las bajas. Pero los fundamentos de las empresas continúan intactos y las bajas de precios son un interesante punto de entrada para inversiones de largo plazo
Dicen los operadores cambiarios que una excelente forma de saber cuándo el dólar ya subió suficiente y es preferible no comprar, y eso es cuando llega a las tapas de los diarios. A la inversa, una forma intuitiva de comprar divisas es esperar el momento en que nadie la menciona. Lo mismo corre para las inversiones en acciones. Después de récords históricos y de liderar en ganancias a todas las plazas bursátiles del mundo el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires corrigió hacia abajo durante cuatro ruedas seguidas y cayó 6%. En lo que va del año, mientras tanto, acumula una ganancia del 44%.

Las subas de las acciones hacen a la inversión en la Bolsa en la más rendidora del año, como sucede cada año desde 2014 a esta parte. Los vientos de cambio políticos y regulatorios liberaron a empresas con tarifas reguladas y bancos para anotar sólidas ganancias que rápidamente se trasladaron a precios. Hay empresas de energía que triplicaron su valor de mercado y bancos que lo duplicaron. Las empresas de otros rubros, más lentas pero también más sólidas, acompañan los avances. Y nuevas se incorporan al mercado, emitiendo acciones por primera vez.
La corrección a la baja del Merval en los últimos días es atribuida a la decisión del Banco Central de hacer dos subas consecutivas de la tasa de interés de referencia que agarraron por sorpresa a los operadores. Los récords en las cotizaciones suelen tener a los operadores de más corto plazo atentos a cualquier señal para vender, salir del mercado y transformar en dinero en efectivo las ganancias anotadas durante el año.

Y la suba de tasas proveyó esa excusa: tomar una Lebac a casi el 30% anual en pesos, con expectativas de que el peso se mantenga fuerte durante el verano, para terminar el año ganando se volvió demasiado tentador.

Pero así como puede ser un buen momento para salir de acciones, las bajas abaratan la entrada y generan una buena oportunidad de cara a un año que viene que promete un crecimiento del 3%, mejor tono de la mayor parte de las actividades, panorama político despejado y un nuevo intento del mercado local por ser eliminado de la lista de mercados de frontera para ascender a la categoría de emergente. Es decir, fundamentos para el alza.

Para muchos ahorristas con la vista puesta en el mediano plazo, el 2018 bien puede estar empezando en estos días.