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Para ganarle a la inflación en mayo se necesitó una tasa del 50% anual

Después de nueve años de oscurantismo estadístico, la semana pasada el Indec estrenó su nuevo índice de precios al consumidor. La cifra de mayo, sin embargo, fue impactante con un 4,2% de suba. Para superar el avance de los precios, y por lo tanto para no descapitalizar al ahorrista, las inversiones para ese mes deberían haber rendido 50% anual.

Pasaron nueve años y fracción desde que en enero de 2007 el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) fuera intervenido y sus mediciones puestas en cuestión. Pero, finalmente, la semana pasada el instituto volvió a publicar su índice más desprestigiado, el índice de precios al consumidor. La buena noticia de la vuelta de las estadísticas públicas no fue opacada por la magnitud  de la variación de los precios de 4,2% mensual, que si bien es algo excepcional porque tiene incluido el sinceramiento de las tarifas de los servicios públicos, sí llamó a la reflexión a los ahorristas. Para ganarle a la inflación, es decir para no perder patrimonio, sólo inversiones en cartera rindieron lo suficiente: 50% o más al año.

Una tasa de inflación del 4,2%, sostenida durante 12 meses, equivale a un 50,4% de expansión anual de los precios. Aunque las expectativas del mercado están puestas en una desaceleración gradual de los precios en los meses venideros, en mayo –lo mismo que en meses anteriores en los que no conocimos un dato oficial de inflación nacional- fue muy difícil encontrar rendimientos que compitieran con el avance de los precio.

Tasas de casi el 40% anual como las de las letras Lebac apenas si lograron conservar parte del patrimonio y, aunque hubo acciones de empresas que subieron mucho más que un 4% en el mes, es sencillo identificarlas una vez que el mes terminó, no tanto antes de que suceda, que es cuando sirve.

Las expectativas de inflación previstas por una treintena de analistas que responden todos los meses el LatinFocus Consensus Forecast ponen a la inflación mensual en niveles del 1,5% para los últimos meses de este año, con lo cual los rendimientos exagerados necesitados en el pasado para superar el avance de los precios no se repetirían. Pero, de todas formas, el contexto inflacionario no deja de dar algunas lecciones para inversores y ahorristas.

La primera de ellas, no por remanida deja de ser importante: los rendimientos no están en los bancos. Las tasas de interés para depósitos a plazo de menos de $ 1 millón estuvieron por debajo del 30% anual en mayo, más de 20 puntos porcentuales por debajo del nivel mínimo indispensable para conservar el valor del patrimonio.

La segunda lección es que en buenos y en malos contextos no hay un solo activo que garantice una inversión inteligente. Las estrategias más atractivas, como por ejemplo las letras Lebac, fueron útiles pero no alcanzaron a cubrir todo el avance de los precios. La única inversión inteligente está diversificada en distintos activos que evitan poner todos los huevos en la misma canasta. Las sociedades de Bolsa ofrecen estos productos bajo el nombre de “carteras administradas”, las que arrojaron rendimientos superiores al 70% anual en doce meses hasta mayo con un nivel de riesgo moderado.