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¿Para qué pagar en cuotas si se puede cobrarlas?

La muerte de las así llamadas “cuotas sin interés” generó beneficios más bien magros para los consumidores de bienes durables, pero no altera para nada los ingresos de las empresas que venden en forma financiada. Para asociarse a quienes venden en cuotas, se puede suscribir los fideicomisos financieros que se arman para sostenerlas.

Si la eliminación de las compras con cuotas sin interés generó ruido entre los consumidores que todavía no aciertan a calcular cómo les afecta en sus finanzas, quienes no dejaron de obtener buenos resultados fueron los que prestan plata para la venta financiada. Desde hace años, buena parte de las ventas de bienes durables en cuotas se sustentan en fondeo obtenido en la Bolsa de Buenos Aires a través de la colocación de fideicomisos financieros. Al invertir en estos valores de plazo relativamente corto, se puede obtener tasas en pesos de hasta 26%, 4 puntos porcentuales por encima de las proyecciones más pesimistas de inflación para este año y 7 puntos por encima de las del Banco Central.

El fideicomiso financiero es un instrumento que permite a los inversores participar de proyectos productivos y comerciales a través de una colocación de deuda. Si bien se utilizan para muchos fines, uno de los usos más comunes de los fideicomisos financieros es el fondeo de préstamos al consumo y créditos en general. Buena parte de las tarjetas de compras en cuotas propias de los supermercados, casas de electrodomésticos y tiendas departamentales se sostienen a través de fideicomisos, a diferencia de las tarjetas de crédito tradicionales que se fondean con depósitos de los propios bancos.

Al comprar valores representativos de deuda de un fideicomiso listado en la Bolsa, el inversor presta dinero con el fin de adelantar fondos de un flujo futuro de pagos: las cuotas de los consumidores. La tasa es variable, con lo cual el rendimiento de estos papeles depende de la suerte de las tasas del mercado, esencialmente la Badlar mayorista.

La industria del crédito al consumo no se detiene. La semana pasada en le Bolsa porteña se colocaron 15 fideicomisos de crédito al consumo, por entre $ 27 y $ 482 millones, según el tamaño de cada emprendimiento. Uno de los más grandes emisores fue Garbarino 130, que captó $ 174 millones a 4,3 años de plazo. Una de las cosas más interesantes que tienen los fideicomisos financieros es que cuentan con calificación de riesgo, similar a las de los países. En el caso de Garbarino la calificación es AAA, la máxima. La tasa de rendimiento esperado para este fideicomiso es del 23,8%, más que una Lebac a 35 días, pero a un plazo de 4 años y fracción. Colocó a Badlar más 1 punto.

Otros fideicomisos colocados fueron Ribeiro XCII, que consiguió $ 137 millones y tiene un rendimiento esperado del 24,20%, ya que colocó a Badlar más 2,5. Consubond, Cartafacil, Almundo y otros también salieron la semana pasada. Los rendimientos esperados llegan hasta el 26,73%.

Los fideicomisos son una excelente alternativa para ganar con el consumo ajeno en lugar de adelantar consumo con pagos en cuotas.