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Para ver las elecciones desde afuera: bonos cortos en dólares

Los contextoS electorales, con importantes cambios en los precios de los activos, son excelentes oportunidades para hacer ganancias pero no todos están dispuestos a buscarlas. Para los que prefieran quedarse al margen, los activos que funcionan como refugio son los bonos en dólares a plazos más cortos.

La Bolsa dio ganancias históricas en la primera mitad del año y los bonos soberanos en dólares gozaron de bajas de tasa que llevaron al riesgo argentino a su menor nivel en décadas. Sin embargo, la cercanía de las elecciones y los movimientos cambiarios de los últimos meses dieron paso a un período de volatilidad en la que conviene ser muy selectivo. Por eso, algunos ahorristas decidieron cortar por lo sano y recurrir a activos que les garanticen un andar tranquilo de aquí al final de las elecciones. Los bonos en dólares de más corto plazo son el refugio elegido.

Los títulos en dólares a corto plazo tienen varios argumentos para defender su condición de activos de refugio. En primer lugar, la moneda en la que están emitidos. Al ser activos en dólares, estos papeles son una buena forma de cubrirse frente a movimientos en el mercado cambiario como el que llevó al dólar a récords históricos en las últimas semanas.  Aun cuando por condiciones circunstanciales del mercado los bonos más cortos tienen caídas en sus precios, la suba del dólar hace que esas caídas sean menores. De la misma forma, cuando hay alzas, la suba del dólar hace que esos avances sean aún mayores.

En segundo lugar, está el plazo. Como hablamos de bonos que vencen no más allá de 2022, estamos tratando con papeles que tienen poco para recorrer tanto al alza o a la baja dado que en un lapso de tiempo relativamente pequeño serán cancelados. Si uno mira el balance cambiario y el nivel de endeudamiento bajo del país, un incumplimiento en los pagos de deuda en estos plazos tan cortos parece de muy baja probabilidad. Es así que estos títulos suben y bajan de precio, como todo el mercado, pero lo hacen poco: ya gran parte de su precio está dado.

Tercero, el rendimiento. A diferencia de tener dólares para atesorarlos por fuera del sistema financiero o, incluso, de colocarlos a plazo fijo, los bonos en dólares más cortos ofrecen rendimientos suculentos en términos comparativos. Los dólares billete rinden cero, los plazos fijos pagan el 0,4% anual, mientras que los títulos en dólares más cortos parten de rendimientos del 3% anual a 2018 o 2019 y superan el 4% a 2022.

Los papeles más utilizados para refugio se llaman todos igual, pero con distinto año de vencimiento.  Son el Bonar 2018, el Bonar 2019, Bonar 2020 y el Bonar 2022, papeles con mucha liquidez (es decir, fáciles de vender en caso de necesitar el efectivo) de plazos moderados que hacen posible incluso apostar a llegar a sus vencimientos y con un riesgo de impago más bien bajo.