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Sacudón mundial: los bonos en dólares fueron un buen refugio

Wall Street tuvo su peor jornada en media docena de años y todos los mercados lo sintieron, incluso el argentino. La corrección parece estar centrada en las dudas sobre los cambios en le Fed y el ritmo de suba de tasas de referencia que imprimiría. La propia caída, sin embargo, modera la suba de tasas estadounidenses, lo que limita el impacto sobre argentina. Bonos en dólares cortos, lo más firme

Después de vivir uno de los bull market más extensos de su historia, Wall Street mostró una corrección bajista fuerte a principios de esta semana. La caída llegó después de conocerse un dato de empleo y salarios en los Estados Unidos que podría justificar subas de la tasa de referencia más veloces a lo esperado justo en medio del cambio de autoridades en la Reserva Federal de los Estados Unidos. El mercado parece haberle marcado la cancha a los futuros conductores de la Fed. La Argentina sintió el temblor, que fue global, con caídas en acciones y otros activos. El mejor refugio fueron los bonos en dólares a corto plazo.

Wall Street tuvo, finalmente, su lunes negro, después de llamativos 6 años y medio de calma. Los pesimistas respecto del valor de las acciones parecieron tener su confirmación, pero por ahora no se ven que las consecuencias de las caídas de las Bolsas globales generen algún efecto dominó. Ayer por la tarde algunos números verdes –subas- se veían en las pantallas de los operadores.

Si la hipótesis principal que se maneja respecto de la causa de las bajas termina siendo cierta, el impacto en la Argentina sería acotado. Mejores datos de empleo y salarios en los EE.UU. permiten aumentar las expectativas de inflación en ese país. Mayores expectativas de inflación le permitirían a la Fed aumentar la velocidad en su camino a la normalización monetaria: léase, subir más rápido la tasa de referencia. Todo esto en medio de la salida de Yellen, una garante de tasas bajas, a cambio de Powell, todavía una incógnita (aunque aparenta ser tan cauto como su predecesora).

El principal riesgo para la Argentina, en este sentido, es que estas subas de tasas de referencia se trasladen a las tasas de los bonos estadounidenses. Los papeles a 10 años de EE.UU. tocaron un rendimiento de 2,84%, record en varios años. Esto vuelve más caro el financiamiento para un Gobierno que es gradual en la reducción del déficit y, por lo tanto, puede dañar la actividad en la Argentina.

Sin embargo, hasta ahora, el crash bursátil parece contener en sí mismo el antídoto para la Argentina. La propia caída de las acciones estadounidenses hace que los inversores internacionales se refugien en los bonos estadounidenses que preocupan a nuestro país. Más inversiones en bonos estadounidenses implica menores tasas para esos bonos (la demanda por ellos hizo caer a la tasa a 10 años debajo de 2,7% ayer), abaratando los costos de financiamiento argentinos.

Hasta acá, entonces, nada que temer. Si la corrida estuvo concentrada en las dudas respecto de Powell, el futuro presidente de la Fed ya deber haber leído el mensaje: no muevas el bote. Con el mensaje leído, no hay por qué temer peores ajustes.

Mientras tanto, fue importante ver el desempeño de los activos argentinos durante el sacudón global. Primero, los activos locales como las Lebac no sintieron para nada los sacudones, la apuesta de esos ahorristas es contra la inflación y la siguen ganando.

Los bonos argentinos de largo plazo si sufrieron bajas de hasta 1,5%. Nada nuevo, los bonos largos son más volátiles y sus inversores están en ellos para el largo plazo. De hecho, si el crash es momentáneo, entonces sus precios se volvieron atractivos. Ayer ya recuperaban precio.

Las acciones, que venían ganando fuerte, corrigieron. El Merval tuvo dos ruedas de fuertes caídas que lo dejaron, con todo, 4,3% arriba del nivel al que cerró 2017. Esto es, más de dos meses de ganancias de una Lebac en poco más de un mes. Tampoco es nuevo, las acciones ofrecen las ganancias más grandes del mercado, pero con mucha volatilidad.

Por último, se destacaron los bonos más cortos en dólares. Los Bonar 2018, Bonar 2020 y Bonar 2024 no sólo no cayeron sino que anotaron pequeñas subas en los días de furia del mercado. En el año ganaban entre 4,1% y 3,4%, según el plazo. Una prueba superada para los activos de refugio locales.