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Se devela la incógnita

Este viernes tendrá lugar el evento más esperado y temido por los mercados. Después de su sorpresiva elección, asumirá la presidencia de los Estados Unidos el impredecible Donald Trump. Su discurso inaugural será seguido de cerca por los inversores de todo el mundo, que aspiran a un bálsamo para calmar a los mercados.

Los analistas de mercados internacionales hablan de una “lateralización” de los índices de las principales bolsas del mundo en las últimas semanas. En buen romance, eso quiere decir que los precios de los indicadores de Wall Street, Londres, Alemania y los países emergentes han dejado de moverse hacia arriba y hacia abajo para, con pequeños movimientos, simplemente ver avanzar el calendario. Lo que suele mostrar un mercado lateral es duda: los inversores parecen preguntarse qué tan incorporado a precio está el futuro inmediato. Esta semana el futuro inmediato llega el viernes, cuando el impredecible Donald Trump asuma la presidencia del país más poderoso del mundo.

Los mercados internacionales ya intentaron incorporar a Trump a precios. En principio, sus políticas proteccionistas y de estímulo al mercado interno deberían ser un impulso a la inflación de ese país y, con ella, la tasa de interés de los Estados Unidos debería ir a la suba. Desde que el 9 de noviembre pasado supimos quién iba a ocupar la Casa Blanca la tasa del bono del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años de plazo subió de 1,7% a 2,3%, aunque en las últimas semanas ese número se estabilizó. Son 60 puntos básicos más de rendimiento que atrajeron dólares que estaban en mercados emergentes de nuevo a los Estados Unidos, con lo que los bonos de países como la Argentina sufrieron bajas acordes a ese movimiento.

Wall Street, por su parte, no pareció temer tanto a Trump. Al menos no al efecto que puede tener en el corto y en el mediano plazos. El S&P 500, el más abarcativo del mercado neoyorquino, gana 6,3% desde las elecciones (de nuevo, con fuertes subas en dos semanas, y luego un recorrido “lateral” de espera).

Con algo más de subas y bajas, mientras tanto, el Merval porteño gana 10,2% desde la victoria de Trump (aunque los factores locales juegan fuerte, sobre todo desde el inicio del año 2017).

Lo que esperan los inversores con su prudencia es saber qué tan fiel será Trump a su campaña presidencial. El discurso inaugural será clave para saber si estamos frente a una guerra comercial contra China que puede frenar el comercio internacional y mandar a la economía global a una recesión o simplemente al inicio de un Gobierno más preocupado por el mercado interno.

Más allá del discurso, el driver Trump seguirá siendo omnipresente durante los primeros 100 días de Gobierno del magnate, el período en el que los mandatarios dan forma a su presidencia. Dichos y hechos de Trump y su equipo son para seguir de cerca de aquí en adelante.