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Se frena la baja de tasas

Después de un mal dato de inflación de enero y señales de vida del dólar en el mercado cambiario, el abrupto retroceso de la tasa de referencia se interrumpió. Las colocaciones en pesos se vuelven así atractivas, pero con el dólar cerca del piso de las bandas no hay que descuidar la parte en dólares de la cartera.

Después de un sorpresivo dato de inflación de enero, marcó 2,9% cuando las expectativas lo estimaban en 2,5%, y de una pequeña suba del dólar en el mercado mayorista que lo devolvió a la zona de no intervención fijada en octubre por el Banco Central, la tasa de referencia detuvo la caída en picada que protagonizó desde el arranque del año. La autoridad monetaria reaccionó comprometiéndose a un objetivo de base monetaria más exigente para este mes, lo que sustenta nuevas apuestas por la tasa en pesos. Pero con la inflación lejos de estar controlada y en un año electoral, una buena parte de la cartera deberìa estar en activos dolarizados.

El esquema monetario que debutó en octubre pasado y que logró contener la corrida contra el peso de 2018 está enfrentando sus primeras pruebas de fuego. El contexto internacional que favoreció a todas las monedas emergentes en el inicio del año, y con ellas hizo bajar al dólar en la Argentina, busca definir si continúa en esa tendencia.

Pero, al mismo tiempo, el esquema de metas de agregados monetarios con bandas de flotación para el dólar todavía no ha tenido tiempo de desacelerar la inflación a niveles sostenibles, inundaciones y aumentos de tarifas mediante.

Por ello, la salida de las tasas récord de más de 73% de principios de octubre -un nivel de emergencia- ya es un hecho, pero los desafìos para el peso argentino y el combate a la inflaciòn siguen ahí. Ello implica tasas en pesos atractivas por un buen rato.

La señal de un Banco Central atento a la marcha de la inflación sustenta apuestas por esas tasas atractivas, pero la cautela es obligatoria en un año electoral.

Con el dólar cerca del piso de la zona de no intervención, el recorrido bajista que puede tener el tipo de cambio es muy limitado, mientras que el margen para las subas aparece como más amplio. Letes con tasas anuales del 4,5% en dólares y bonos cortos que rinden algo menos de dos dìgitos son buenos activos para cubrirse contra eventuales movimientos cambiarios. También bonos más largos, de rendimientos más atractivos, para ahorristas con más apetito por el riesgo.