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Se puede ganar más de 30% en sólo medio año

Acontecimientos externos y la siempre agitada realidad política local han hecho que este sea un año difícil para “poner todos los huevos en una misma canasta”. Precisamente por eso, en lo que va de 2016 se han destacado las inversiones en cartera –que distribuyen los ahorros en diferentes bonos y acciones- que han permitido ganar más de 30% en sólo seis meses hasta a inversores principiantes.

Al optimismo local por el cambio de Gobierno le siguieron vaivenes en los mercados locales. A ellos se sumó un contexto global complicado, por ejemplo por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Así y todo, ¿cómo creería que le ha ido a los inversores en este año aparentemente tan difícil? Quienes distribuyen el riesgo entre varios activos, gracias al asesoramiento de su sociedad de Bolsa, ganan no menos de 30% en 6 meses, el equivalente a un plazo fijo en pesos al 70% anual.

Las Lebac fueron la gran inversión de principios de año, los bancos son siempre promisorios y la acción de Mirgor parece un cohete que nunca para de ganar altura. Pero también el índice Merval muestra subas pronunciadas seguidas de bajas igual de profundas. Todo indicaría que este año ha sido modesto para quienes ahorran e invierten en el mercado de capitales. Lo cierto es que, en realidad, las alternativas de inversión que se ofrecen para operadores experimentados y ahorristas principiantes por igual están arrojando resultados que le ganan por 40 puntos porcentuales a los plazos fijos bancarios, por casi 25 al avance del dólar y por casi 30 puntos porcentuales a la inflación.

No estamos hablando de complejas y geniales apuestas en el mercado sino de carteras de inversión diseñadas por sociedades de Bolsa para colocar los ahorros de sus clientes.

Se llaman “carteras administradas” y se están compuestas por acciones y bonos, que son ofrecidos públicamente en el mercado de capitales, con rendimientos muy competitivos, riesgos acotados y alta liquidez. El criterio detrás de la selección de los bonos y acciones que las componen es que las pérdidas que puede llegar a sufrir una acción sean compensadas por otra (por ejemplo, cuando bajan las acciones petroleras suelen subir las industriales, por el menor costo de la energía, con lo cual se evitan pérdidas). En base esa distribución de “huevos en distintas canastas” se logra obtener vehículos de inversión predecibles aptos tanto para quienes llevan décadas operando en la Bolsa como para quienes nunca se animaron a ahorrar en otra cosa que no sean dólares.

En el primer semestre del año, una cartera diseñada para inversores conservadores, arrojó un rendimiento de más del  30%. Se trata de una selección de bonos y acciones con pocos movimientos a la suba o a la baja, con la idea de ayudar a invertir a quienes no están dispuestos a poner en riesgo su capital con tal de obtener ganancias. Se trata de un rendimiento que, anualizado, sería de más del 70%.

No siempre las inversiones más conocidas y consideradas seguras son las más convenientes. El rendimiento de las carteras administradas se compara, por ejemplo, con plazos fijos que pagan menos del 30% anual (acumulan un rendimiento del 13,93% en seis meses). El dólar, mientras tanto, rindió 11,88% en el primer semestre. Esto está cerca de la mitad de lo que avanzaron los precios, casi 25% anual, en el mismo período: tanto el dólar como el  plazo fijo perdieron contra la inflación.