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Si la Argentina vuelve a ser un mercado emergente, entrarían u$s 5500 millones

El año pasado las expectativas de que MSCI saque al país de la categoría de frontera para devolverlo a la de emergente se vieron defraudadas. Este año, habrá una nueva oportunidad y analistas de un banco de Wall Street estimaron que, de concretarse, unos u$s 5500 millones de fondos que siguen a MSCI deberán colocarse en activos argentinos.

En junio próximo la empresa MSCI comunicará si, este año, decide elevar a su índice “MSCI Argentina” de la categoría de mercado de frontera a la categoría de emergente. El índice, que agrupa acciones de empresas argentinas que cotizan en el país y en el exterior, cambiaría así de composición –nuevas acciones serían incluidas- y atraería inversiones de fondos internacionales demasiado conservadores como para apostar por mercados fronterizos. Un informe de un banco de Wall Street calcula que esos fondos podrían mover cerca de u$s 5500 millones a acciones de empresas argentinas, un nivel de demanda que promete grandes subas de precio en caso de concretarse.

La incorporación de las acciones argentinas a los índices de mercados emergentes es una apuesta que bien vale la pena hacer, porque como ya sabemos tras el rechazo de 2017, las ganancias de las acciones pueden ser grandes, mientras que las pérdidas en caso de que el ascenso de categoría se demore un año más son más bien pequeñas (o nulas).

En junio de este año MSCI comunicará su decisión de agregar o no al índice argentino a la categoría emergente. El índice MSCI Emerging markets es replicado por cientos de fondos pasivos de todo el mundo, esto es, las acciones que se incluyen en ese paquete tienen que ser compradas por los fondos que prometen a sus clientes colocar sus activos en los papeles que forman parte de ese índice. Así, de incorporarse al mercado argentino más de una decena de papeles de empresas locales pasarían a ser demandados.

El banco JP Morgan estimó que si se incorpora al país a la categoría emergente serían u$s 5500 millones, mucho más que los u$s 3000 millones que se esperaban en caso de que el ascenso se hubiera concretado en 2017. Esto es porque el volumen operado en la Argentina creció, es un mercado más grande que el año pasado, y el peso del país en el índice de emergentes sería mayor.

Para el banco de Wall Street, sobran los motivos para colocarse en acciones de empresas argentina y apostar por la inclusión.

“La única razón para no reclasificarlo en 2017 fue que los positivos cambios en la accesibilidad del mercado ‘debían permanecer vigentes durante un período más prolongado para que se consideraran irreversibles’”, escribieron los analistas. “Los cambios permanecen en su lugar y la longevidad de ellos se ve respaldada por el sólido desempeño del equipo de Macri en las elecciones de mitad de período”.