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Tasas de Lebac altas a la fuerza

El Gobierno finalmente se hizo eco de las quejas por un dólar demasiado barato y, aunque tiene poco para hacer a la hora de subirlo, al menos parece haberse decidido a evitar que baje más. Para eso, emitirá más pesos para comprar deuda provincial y eso lo obligará a mantener altas las tasas de Lebac para sacar esos pesos de la calle.

La tasa que pagan las letras Lebac está lejos del 38% anual que supieron pagar a principios de 2016, pero sufrieron una leve corrección al alza la semana pasada y con ella recuperaron las miradas de los inversores. La expectativa en las mesas de bancos y financieras es que el Banco Central deba mantener a las tasas de letras por encima de la inflación para mantener a raya la cantidad de dinero que circula y, de esa manera, garantizar a los ahorristas un rendimiento que al menos conserve el valor de sus tenencias e, incluso, genere algún rendimiento moderado.

La semana pasada la tasa de la Lebac a 35 días de plazo se marcó a 22,25% en la emisión mensual de esas letras. El rendimiento puede no parecer enorme, pero está casi 6 puntos porcentuales por encima de lo que pagan los bancos por plazos fijos de duración similar y le saca algo de ventaja a expectativas de inflación del 21% anual y al tope de las metas de inflación del Banco Central, que está en 17%.

Lo que agrega atractivo a las letras es que el panorama futuro le depara mayores esfuerzos al Central para mantener a raya la emisión monetaria.

Y esto es porque la entidad se está viendo obligada a emitir pesos para comprar los dólares que traen al país el Tesoro y las provincias como resultado de sus colocaciones de deuda en el exterior. Como el dólar ya está demasiado bajo, el Central prefiere emitir pesos para comprar los dólares de deuda y evitar así que vayan al mercado cambiario y bajen aún más el valor de la divisa. El costo de eso es volcar demasiados pesos a la calle que, luego, tienen que ser aspirados a través de Lebac.

Esa necesidad de mantener una Lebac atractiva fuerza al Central a mantener alta la tasa por un buen rato y a las carteras de los ahorristas con letras durante un buen rato más.