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Tras Gran Bretaña, preocupa Italia

Las subas y bajas abruptas de las bolsas de comercio globales que siguieron al referéndum para la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea desnudaron las falencias de otros mercados. El que no tenía ropa de baño cuando bajó la marea era el italiano: la mora en créditos es récord y preocupa la posibilidad de una crisis. Las tasas bajas en EE.UU. tienen un motivo más para durar y eso no es malo para la Argentina.

Parece que Europa no va a dar respiro este año. Tras el inesperado sacudón generado por el referéndum británico los ojos escrutadores de los inversores salieron a evaluar qué tan sólidos estaban los países que conforman la Unión Europea. En ese contexto, el último dato de mora crediticia difundido por la banca europea posó los ojos del mundo en Italia. El 17% de los préstamos del sistema financiero de la península está en mora, mientras que el promedio de la Unión es apenas del 4%. Esto ha hecho que la recuperación de los mercados tras el “Brexit” se transforme apenas en una estabilización. Argentina, por su parte, no abandona el buen tono de su índice bursátil, beneficiada por la expectativa de continuidad de políticas de estímulo monetario en los Estados Unidos y el viejo continente.

La desconfianza generada por el pico en la mora del sector privado ha generado las primeras corridas en Italia. De a poco, los ahorristas abandonan los bancos más complicados por la crisis de crédito. Entre los afectados está ni más ni menos que el Monte dei  Paschi de la ciudad de Siena, el que es considerado el banco más antiguo del mundo. Con el 30% de su cartera de créditos en mora, hay serias dudas sobre su solidez.

La situación es tan acuciante que en Europa se discute un paquete de rescate y recapitalización de bancos con el objetivo de evitar que la caída de las entidades financieras frene a la economía en su totalidad, como ocurrió en 2008 tras el estallido de la burbuja sub prime en los Estados Unidos. Esto va contra las normas del Eurogrupo, pero tras el Brexit quizás el continente no se pueda dar el lujo de lanzar una línea de rescate.

Para la Argentina estas novedades no son buenas, porque agregan riesgo al panorama global y eso hace que los inversores abandonen países emergentes, pero al menos queda como una de las plazas más beneficiadas. Los temblores europeos obligan al Banco Central Europeo a continuar con medidas de estímulo monetario y a la Reserva Federal de los Estados Unidos a pensarlo dos veces antes de volver a bajar la tasa de interés, un factor que puede generar la misma fuga desde países emergentes a los centrales.