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Un poco de riesgo puede generar ganancias de casi 50%

El nivel de riesgo que está dispuesto a asumir un inversor suele ser directamente proporcional con su capacidad de obtener resultados favorables. Eso se ve claramente en las carteras administradas que ofrecen las sociedades de Bolsa y que, en sus versiones más agresivas, avanzan más del 47% anual en solo 8 meses.

El perfil de riesgo es determinante para lo resultados que obtiene un inversor. Hay muchos factores a tener en cuenta para definirlo, como la edad, el plazo de inversión, la situación económica propia y del país, o la parte de las inversiones de que se trate (es común que muchos ahorristas sean conservadores con el 60% de su cartera, moderados con el 20% y agresivos con el 20% restante). Tener apetito por el riesgo, entonces, es estar dispuesto a asumir algún nivel de pérdida con tal de contar con la posibilidad de obtener resultados mejores.

Pero el apetito por el riesgo no implica simplemente tirarse de cabeza a perder dinero. Al igual que las opciones conservadoras, la estrategia de riesgo debe estar bien planificada, con objetivos y plazos definidos, para tener algún sentido. Una de las alternativas para poner parte o todos los ahorros a producir resultados en serio, es recurrir a carteras de inversión administradas diseñadas de esta manera por administradores de sociedades de Bolsa, que colocan inversiones de alrededor de $ 500.000 en una diversidad de activos (bonos y acciones) con el objetivo de optimizar las ganancias. Estas carteras también existen en versiones moderadas y conservadoras, pero en esta ocasión nos dedicamos a las carteras agresivas.

La principal característica de una cartera administrada agresiva es que cuenta con una mayor proporción de acciones en comparación con las otras. Las acciones son los activos más volátiles –ganan mucho, pierden mucho- y por eso es que cuanto más se apueste por ellas más agresiva es la postura.

Invertir con un perfil de riesgo importante, sin embargo, no es una locura sólo para valientes sino una estrategia que se ajusta a algunas necesidades. Por ejemplo, el perfil de riesgo sólo tiene sentido en el largo plazo: tiene sentido ser agresivos con inversiones a uno, dos o más años de plazo, porque en períodos grandes de tiempo los mercados tienden a subir con lo cual las bajas ocasionales que pueda sufrir la cartera suelen ser compensadas con creces en el largo plazo.

El plazo entra en juego también al tener en cuenta la edad del inversor. Un inversor joven tiene más incentivos para correr riesgos por doble vía. Por un lado, porque tiene más tiempo para recuperar pérdidas, pero al mismo tiempo porque cuanto más tiempo dura una inversión más valiosa se hace la diferencia acumulada de rendimientos. Dicho más fácil: 10 puntos más de rendimiento en un año no está nada mal,  ahora 10 puntos más de rendimiento en 10 años implica un enriquecimiento explosivo. En cambio, una persona cercana a jubilarse probablemente deba optar por los pájaros que tenga en las manos más que por aquellos que estén volando.

En lo que va del año es decir de enero a agosto, una cartera agresiva ha sabido rendir  más del 47%, una moderada 40% y una conservadora 35%. Todos excelentes rendimientos, muy por encima de lo que paga un plazo fijo.