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Una nueva acción en el mercado: llegó Supervielle

El mercado bursátil no necesitó esperar a que llegue el segundo semestre para ver las primeras señales de cambio de era. Después de más de dos años, una empresa argentina volvió a emitir acciones en a bolsa local y en Wall Street. El Banco Supervielle es el emisor de la nueva acción que arrancó con una suba de 4 puntos en el mercado.

La semana pasada el Banco Supervielle concreto una exitosa colocación inicial de acciones en la Bolsa porteña y en Wall Street en forma simultánea. La entidad argentina se deshizo del 35% de su paquete accionario a cambio de unos u$s 250 millones. La salida a Bolsa de una empresa por primera vez en más de dos años marca el cambio de tendencia en las expectativas del mercado que acompaña al cambio de Gobierno. Las acciones de bancos son de las más atractivas hoy para capitalizar una recuperación de la economía en la segunda mitad de este año y principios de 2017.

El precio de la emisión inicial terminó siendo de u$s 2,20, mientras que en el primer día de cotización la flamante acción (que se opera bajo el código SUPV) saltó 4,6%, una muestra del interés que generó la empresa.

La última vez que una empresa argentina emitió acciones en Wall Street fue en 2014, cuando tuvo lugar la salida a Bolsa de la tecnológica Globant. En el mercado local no había una oferta inicial de acciones desde la emisión primaria de Petrolera Pampa en el año 2013.

El Grupo Supervielle facturó 6.741 millones de pesos el año pasado. El Supervielle tiene activos por $ 25.000 millones. Su llegada al mercado viene a engrosar la oferta de papeles del sector bancario, que ya tiene a Grupo Financiero Galicia, Banco Francés, Banco Macro, Banco Hipotecario y Banco Patagonia.

El sector financiero es uno de los que más apuestas concentra en este momento del mercado.  La expectativa por las emisiones provinciales y corporativas de deuda que se esperan en el futuro inmediato, más las esperanzas de una reactivación por la vía de la inversión extranjera.  Una recuperación de la economía tras el ajuste de 2016 significaría para los bancos la posibilidad de explotar el desarrollo del crédito interno y una extensión de los instrumentos de financiamiento domésticos.