Deal

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Tomó casi ocho meses, pero las partes se encontraron finalmente a mitad de camino y hay acuerdo para la reestructuración de la deuda Ley Extranjera. El Gobierno aceptó adelantar parte de los pagos y los bonistas resignaron parte del valor presente que exigían. Ahora el foco pasa a la reestructuración de la deuda Ley Argentina, el acuerdo con el FMI y el programa económico que surja de ello.

Sobre la hora de un nuevo vencimiento del plazo de negociaciones, el Ministerio de Economía y los tres principales grupos de bonistas llegaron a un principio de acuerdo para la reestructuración de la deuda que reduce en cerca de USD 35.000 millones los pagos que deberá hacer el Tesoro argentino en las próximas décadas. Y un alivio significativo para los pagos de este período de Gobierno. La clave del éxito del nuevo perfil de deuda está en la reestructuración de la deuda Ley Argentina y un acuerdo con el FMI que lo sustente.

Finalmente el Tesoro argentino obtuvo un alivio de relevancia para su perfil de vencimientos. Pero no un cheque en blanco. Según el perfil de vencimientos que deja el acuerdo tal como quedó diseñado los pagos importantes empiezan en 2024 y se vuelven aún más voluminosos a partir de 2028. 

Esto le da al Gobierno cuatro años, muy poco tiempo, para corregir problemas estructurales que llevan décadas irresueltos. La sustentabilidad de deuda buscada ya tiene su alivio por el lado de los pagos, ahora falta el trabajo desde el lado de la solvencia del Estado.

Con el acuerdo poco menos que cerrado, el foco pasa a un prolijo traslado de las condiciones ofrecidas a los bonistas tenedores de deuda regida por tribunales extranjeros a la deuda regida por la Ley argentina. En términos técnicos y legales es un proceso sencillo, apenas una ley del Congreso, pero el “trato igualitario” deberá ser respetado si es que el Gobierno aspira a conservar un mercado de deuda sano fronteras adentro.

El que en cambio se presenta como el gran desafío es el proceso que sigue, el de lograr un acuerdo marco con el Fondo Monetario Internacional. Las condiciones del organismo forzarán a la Argentina a presentar un plan fiscal que atienda el déficit de las cuentas públicas, agravado por la pandemia, y que genere así la capacidad de pago para la deuda que se compromete a pagar el Estado. 

También un plan monetario que eche paños fríos sobre la dinámica de precios al tiempo que desenganche la conducción monetaria de las necesidades de financiamiento del Tesoro. Y de la mano de todo ello, una esquema cambiario que evite las distorsiones de los controles de cambio. 

Son muchos los desafíos y menos de cuatro años para llevarlos adelante, pero al menos se dio un paso en la dirección de atender los serios problemas que enfrenta la macro. Y el frente financiero se relaja.