El 31 de marzo es la fecha límite para un acuerdo por la deuda

El presidente Alberto Fernández dijo en una entrevista el fin de semana que la renegociación de la deuda soberana tiene fecha límite: antes de abril, cuando empiezan los vencimientos fuertes. La nueva administración parece decidida a llevar adelante en el cortísimo plazo una reestructuración importante, aunque subsisten las dudas respecto de la implementación.

El presidente Alberto Fernández dio este fin de semana una entrevista al portal El Cohete a la Luna que dejó definiciones respecto de la celeridad con la que el Gobierno planea encarar la reestructuración de la deuda soberana. 

El mandatario definió que el acuerdo, de alcanzarse, debería estar listo para el 31 de marzo ya que en abril y mayo vencen en torno a USD 3000 millones que la Nación no está en condiciones de pagar. El dato contrasta con los todavía escasos avances en los contactos con acreedores y el FMI, lo que con la agresiva reestructuración de deuda de la Provincia de Buenos Aires puede sugerir que la estrategia oficial será de todo o nada: una oferta bajo la amenaza del default. Con todo, al menos la primera lectura del mercado no fue negativa y las expectativas de los acreedores están puestas en lo que pase en las conversaciones con el FMI, que se inician en breve.

“Creo que de acá al 31 de marzo vamos a tener bien claro cómo estamos, porque ahí también vamos a tener resuelto cómo queda la deuda externa”, dijo Fernández. “Es el tope que nos hemos puesto, porque hay un vencimiento importante. Nos hemos puesto esa fecha para saber exactamente dónde estamos parados. Y entre tanto, ir reactivando todo lo que podamos la economía”, agregó.

La celeridad fue bien leída por el mercado, al menos hasta que se conoció la reestructuración sobre la fecha de la deuda de la Provincia de Buenos Aires, que agregó el componente de una conducta agresiva por parte del nuevo Gobierno.

Así como los movimientos previos del Gobierno –aumento de ingresos por la vía de subas impositivas, uso de reservas para el pago de deuda y prudencia fiscal a la hora de pagar jubilaciones y pensiones- fueron leídos como positivos para el mercado, la movida bonaerense es una señal de que también se busca que los acreedores tengan claro que si no aceptan los términos de la negociación pueden quedarse sin un dólar por el tiempo que dure el litigio en caso de un default.

En las próximas semanas, los datos a seguir de cerca serán las señales del FMI –la principal garantía de que la reestructuración no será demasiado agresiva- y la manera en que se defina la situación bonaerense.