El FMI prestó su apoyo y acercó un acuerdo por la deuda

El FMI prestó su apoyo y acercó un acuerdo por la deuda

El Fondo Monetario Internacional se involucró en forma directa en las negociaciones para que la Argentina salga de un default. A través de un informe, analizó que el país tiene poco margen para mejorar su oferta y moderó las expectativas de los acreedores privados. Un respiro para los activos locales está más cerca.

Las negociaciones para que la Argentina salga del default en el que cayó el 22 de mayo pasado y vuelva a regularizar la mayor parte de su deuda a cambio de un alivio en los pagos futuros se acercan a zona de definición. El Fondo Monetario Internacional tuvo mucho que ver con ello, al marcar que el país no puede pagar de más. El interés del Fondo es claro: dólar que conceda el Tesoro es un dólar menos para recobrar su préstamo. La intervención hizo reaccionar a los bonistas y, aunque todavía puede haber turbulencias, un acuerdo es hoy más probable. Un acuerdo es la piedra de toque para que se relajen variables preocupantes como el riesgo país y hasta la brecha cambiaria.

Se necesitó de la intervención del Fondo para permitir un acercamiento entre las partes. El organismo aseguró esta semana que la nueva propuesta presentada el 26 de mayo por el gobierno argentino a los acreedores es consistente con el restablecimiento de la sostenibilidad de la deuda “con alta probabilidad” y que sólo “existe un margen limitado” para mejorarla.

La intervención, la más decisiva del organismo, hizo reaccionar a los fondos que negocian con el Gobierno, quienes tuvieron que responder aceptando restricciones a sus pretensiones, aunque todavía batallen por la letra chica. Aunque el acuerdo no sea seguro, la intervención acercó una definición.

La entrada en escena del FMI no es inocente. El organismo que conduce Kristalina Georgieva necesita que el esfuerzo de los acreedores sea sustantivo para que la Argentina tenga la capacidad de devolver el préstamo por USD 54.000 millones que otorgó en 2008. Pero puede ser decisiva.

Una reestructuración de deuda que involucre a la mayor parte de los acreedores privados de la Argentina tiene la capacidad, de mínima, de ahorrar al Tesoro USD 35.000 millones en pagos de deuda Ley extranjera y USD 70.000 millones en total dado que a los bonos ley local se les aplicaría el mismo trato. 

El acuerdo, aunque lejos de ser ideal o de garantizar los tres años de gracia que buscaba el Gobierno, es el único revulsivo que tiene a mano el Gobierno para tratar de mejorar las expectativas económicas, golpeadas por dos años de crisis externa y casi tres meses de medidas de aislamiento social por la pandemia de coronavirus.

Sin ninguna otra herramienta en la caja, el ministro de Economía Martín Guzmán parece ser consciente de que está en juego la única chance de calmar el frente financiero, al menos, antes de empezar a intentar atacar desequilibrios cambiarios y monetarios que aparecen en el horizonte cercano.

La nueva fecha límite para alcanzar un acuerdo fue fijada para el 12 de junio, luego de que la vigencia de la oferta argentina expirara por segunda vez ayer martes.